Adventist Pioneer Library

Pioneros

F. M. Wilcox

1865 – 1951

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Resumen

Francis McLellan Wilcox fue editor de la revista Review and Herald (posteriormente rebautizada como Adventist Review) durante treinta y tres años, desde 1911 hasta 1944, el mandato más largo de cualquier editor de la publicación insignia de la iglesia. Nacido el 28 de febrero de 1865 en Theresa, Nueva York, en el seno de una familia de agricultores, se convirtió al adventismo del séptimo día a los doce años gracias a la labor de H. H. Wilcox (sin parentesco), ingresó en el ministerio a principios de la veintena y ascendió por diversos puestos educativos y administrativos hasta que fue llamado a ocupar la dirección editorial en 1911, a la edad de cuarenta y seis años. Fue autor de la importante declaración de creencias fundamentales de 1933 (A Conference on Christian Fundamentals). Según la Encyclopedia of Seventh-day Adventists (Douglas Morgan), Wilcox «se convirtió en uno de los líderes adventistas del séptimo día más influyentes de la primera mitad del siglo XX».

Infancia y conversión (1865-1877)

Según la Enciclopedia de los Adventistas del Séptimo Día, Wilcox nació el 28 de febrero de 1865 en Rossie, Nueva York, el cuarto de seis hijos de Allen David y Julia Ann Lawton Wilcox, quienes se dedicaban a la agricultura en Theresa, condado de Jefferson, en el norte de Nueva York. Asistió a la escuela pública en Theresa y trabajó en la granja familiar durante su adolescencia.

Según la ESDA, en 1877, cuando Frank tenía doce años y su hermano mayor Milton veinticuatro, los dos muchachos se convirtieron al adventismo del séptimo día gracias a la labor de Henry H. Wilcox (sin parentesco), uniéndose a una pequeña congregación nueva en Rossie organizada por Dudley M. Canright. Milton C. Wilcox se adelantaría a su hermano en el acceso al ministerio y más tarde editaría la revista Signs of the Times, con sede en California, desde 1891 hasta 1913.

Testimonio de Ellen White a Wilcox, 1911

Cuando Ellen White escribió el 23 de octubre de 1911 a F. M. Wilcox, en Sanitarium (California), el documento que envió —publicado posteriormente en *Mensajes selectos*, vol. 1, pp. 54-57, bajo el título «La obra y los colaboradores»— se convirtió en una de sus declaraciones más importantes de la última etapa de su vida sobre su propia obra y sus colaboradores literarios. Ella escribió sobre una experiencia de unos años antes: «Aproximadamente un año después de la muerte de mi esposo, me encontraba muy débil, y se temía que tal vez me quedara poco tiempo de vida. En la reunión campestre de Healdsburg, me llevaron a la tienda donde había una gran congregación de nuestra gente. Pedí que me levantaran del diván en el que yacía y me ayudaran a subir a la tribuna del orador, para poder dirigir unas palabras de despedida a la gente. Cuando intenté hablar, el poder de Dios descendió sobre mí y me estremeció de pies a cabeza» (Mensajes selectos, vol. 1, p. 54, párr. 2).

Continuó, relatando la seguridad que recibió acerca de su obra y del papel de su hijo W. C. White: «Tras esta experiencia, se me reveló que el Señor me había levantado para dar testimonio de Él en muchos países, y que me daría gracia y fuerza para la obra. También se me mostró que mi hijo, W. C. White, sería mi ayudante y consejero, y que el Señor pondría sobre él el espíritu de sabiduría y de sensatez» (Mensajes selectos, vol. 1, p. 54, párr. 3).

En el mismo párrafo, ella dio una seguridad más profunda: «No estás solo en la obra que el Señor te ha elegido para realizar. Dios te enseñará cómo presentar la verdad en su sencillez ante el pueblo. El Dios de la verdad te sostendrá, y se te darán pruebas convincentes de que Él te está guiando» (Mensajes selectos, vol. 1, p. 54, párr. 4).

Un segundo testimonio extenso de los escritos de Elena G. de White en Mensajes selectos, vol. 3 (un volumen recopilatorio de 3SM), conserva un saludo dirigido directamente a Wilcox: «Querido hermano [F. M.] Wilcox» (Mensajes selectos, vol. 3 — inicio, referencia de página según 3SM).

La silla del editor (1911-1944)

En 1911, Wilcox fue elegido editor de la Review and Herald. Desempeñó ese cargo de forma ininterrumpida hasta 1944 —treinta y tres años, el mandato más largo en la historia del periódico—. Según la ESDA, fue autor de la declaración de creencias fundamentales de 1933 que, bajo el título A Conference on Christian Fundamentals, sirvió como documento doctrinal fundamental para la iglesia hasta mediados del siglo XX.

El libro Understanding Ellen White (2015), del Dr. Merlin Burt, recoge la visión editorial de Wilcox: «Cuando Jesús informó a sus discípulos de su futura misión de enseñar a todas las naciones (Mateo 28:19, 20), legitimó indirectamente la traducción del mensaje del Evangelio a las lenguas de los respectivos pueblos».

El papel de Milton, hermano de Arthur White, en Signs of the Times, paralelo al de Frank en la Review, significó que la familia Wilcox había administrado las dos publicaciones insignia de la iglesia durante la mayor parte de medio siglo. Según la ESDA, el servicio editorial combinado de los hermanos Wilcox a la iglesia abarcó desde 1891 hasta 1944.

Fallecimiento (1951)

Según la Enciclopedia de los Adventistas del Séptimo Día, Wilcox falleció en 1951 a la edad de ochenta y seis años. La fecha exacta de su fallecimiento figura en su obituario de Review and Herald.