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Capítulo 9 – La Demora

John Norton Loughborough

GMA 116.1“Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron”.1

GMA 116.2Cristo es el esposo de la parábola.2 Salir a recibir al esposo debe por lo tanto representar un movimiento de parte del pueblo de Dios para recibir a Cristo en su venida, porque el tema del discurso de Mateo 24 y 25 es la venida del Señor. La palabra del Señor es la lámpara.3 Todas las vírgenes tomaron sus lámparas. La insensatez de una parte de las vírgenes consistió en que tomaron únicamente la teoría de la verdad, sin la consagración ferviente al Señor que desarrollaría las gracias del Espíritu en el corazón del creyente. Esta obra se representa en la parábola con el “aceite en sus vasijas”. La demora del esposo debe representar algún chasco de parte de los que salían esperando encontrarse con su Señor.

GMA 116El tiempo de aplicación de la parábola

GMA 116.3La palabra “entonces”, con que se inicia la parábola, nos da un indicio del tiempo de su aplicación. Sigue de cerca lo que se ha dicho en el capítulo anterior, no después de la segunda venida del Señor, sino después que la parábola de la higuera ha sido proclamada, anunciando que la venida de Cristo está “a las puertas”, y que ha llegado la generación que no pasará hasta que Cristo mismo aparezca en las nubes del cielo. También se aplica a un tiempo cuando algunos de los siervos que han estado dando el mensaje dicen en su corazón: “Mi Señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos”.

GMA 117Golpear a sus consiervos

GMA 117.1Estos fueron “consiervos”, que proclaman armoniosamente el mismo mensaje; pero ahora una parte de ellos abandona lo que se le había enseñado, y “golpean” a sus consiervos que están dando “el alimento a tiempo” e indicando la preparación necesaria para encontrarse pronto con el Señor. Ellos “golpean” de la misma manera en que se propusieron golpear a Jeremías. El pueblo dijo: “Venid, hirámoslo de lengua, y no atendamos a ninguna de sus palabras”.4 En este sentido, estos siervos comenzaron a enseñar de una manera que estorbaba la obra de los siervos “fieles”. Esta misma clase de siervos recibe el mensaje: “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti”.5

GMA 117.2La parábola de las vírgenes se aplica al tiempo cuando los “consiervos” abandonan el mensaje de la próxima venida del Señor, y “comienzan a golpear”. También comienzan a hacer algo más: “comer y beber con los borrachos”. Se unen en banqueteo con los que desean gratificar sus apetitos. Salomón dijo de ellos: “No estés con los bebedores de vino, ni con los comedores de carne; porque el bebedor y el comilón empobrecerán”.6

GMA 117El primer chasco

GMA 117.3La pregunta surgirá ahora: “¿Qué hubo en la experiencia del advenimiento que responde a estas afirmaciones?” Hubo movimientos que concuerdan plenamente con la profecía. Aquellos que daban el mensaje hasta abril de 1844, trabajaban entre las iglesias, y los ministros de las diversas iglesias se unieron a sus esfuerzos. De este modo ellos eran “consiervos”.

GMA 117.4Aquellos que daban el mensaje enseñaban que los 2.300 días de Daniel 8:14 terminarían con el año judío de 1843, que sería en nuestro año 1844. Ellos proclamaron que la hora del juicio de Dios vendría al final de ese período. Cada denominación en el país en ese tiempo sostenía que el día del juicio sería introducido por la segunda venida de nuestro Señor. Por esto es lógico notar que los adventistas suponían que el Señor vendría al final de ese período profético. Dijeron: “Este período puede terminar con el mes, 21 de marzo de 1844, el último del año judío natural de 1843”. Así que anticipaban el último día de marzo o el primero de abril de 1844, como el momento cuando el Salvador podía venir.

GMA 118Se desarrollan los siervos malos

GMA 118.1Cuando vino el último día de marzo y pasó, y el Señor no vino, los que habían trabajado previamente con los mensajeros del Señor, pero que no habían consagrado su vida de todo corazón al mensaje, se tornaron contra él, comenzaron a oponerse a la obra y a hacer todo lo que podían para limitar el camino de los que todavía seguían enseñando la doctrina de la pronta venida del Señor y el mensaje de la hora del juicio. “En sus corazones” dijeron: “Mi Señor tarda en venir”. Con sus labios ellos ahora enseñaban que todo el mundo debía convertirse antes que el Señor pudiera venir; que los judíos debían regresar a Palestina, y establecer el servicio del templo en Jerusalén, antes que el Mesías viniera. Algunos hasta enseñaron que la venida de Cristo era una “venida espiritual”, que ocurría en la conversión, y también a la muerte de las personas.

GMA 118Dar alimento a tiempo

GMA 118.2Mientras estos atacaban a sus consiervos, aquellos que todavía se aferraban a la fe convocaban a los creyentes en salones y arboledas, dándoles alimento “a tiempo”: mostrándoles que las señales de los tiempos y las profecías cumplidas declaraban, al igual que antes del chasco, que la venida de Cristo está “cercana, a las puertas”.

GMA 118Festines en la iglesia

GMA 118.3Mientras ellos hacían esto comenzó lo que antes era desconocido en las iglesias protestantes: el invitar a la gente a venir a la iglesia para festines y diversión. Todos los que quisieran ir eran invitados a participar con ellos de sus necedades.

GMA 118.4La primera vez que escuchamos de algo similar en Norteamérica fue en el mes de mayo de 1844, justo después del chasco. Sucedió de esta manera: Mientras William Miller, en un salón de Rochester, N. Y., estaba instruyendo y exhortando a varios centenares de adventistas, diciéndoles: “Estamos en el tiempo de demora de Mateo 25; aférrense a su fe; pronto tendremos más luz sobre este asunto”, se estaba teniendo un “festival” en el subsuelo de una de las casas de reunión más grandes de Rochester. Una multitud se reunió, tanto miembros de iglesia como incrédulos, y mientras el presidente de un colegio teológico divertía a la multitud ridiculizando a William Miller, les vendían ostiones, helados, dulces, y por 25 centavos un pequeño panfleto que este hombre había preparado. El librito se titulaba An Exposé of Millerism [Una desenmascaramiento del milerismo].

GMA 119.1Poco tiempo después, otra denominación en la misma ciudad fijó “un festival” en un salón público, cobrando 25 centavos por la entrada, e invitando a todos los que quisieran venir y participar con ellos de ostiones, helados, torta y dulces. Allí y entonces comenzaron estos festines en las iglesias, que han llegado a ser “fiestas sociales locas”, “paquetes sorpresas”, “estanques de peces”, “concursos de besos”, etc. Esta costumbre de hacer festines en las iglesias ha crecido hasta el punto que ahora un edificio moderno para iglesia no cumple la norma a menos que tenga su cocina, despensa y comedor. Este estado de cosas comenzó en el “período de demora”, tal como lo indicó la parábola.

GMA 119.2William Miller mismo habló del incidente que ocurrió en Rochester con las siguientes palabras:

GMA 119.3“Uno de los D. D. [Doctores en Divinidad] en Rochester, el Sr. _____, de la iglesia _____, escribió un panfleto contra el milerismo, llamó a sus lores y damas a la casa del Señor, hizo una gran fiesta de ostras y otros ‘picnics’, al estilo de Belsasar, bebieron su café y su té, comieron costosas exquisiteces y vendieron sus helados y fiambres, y su panfleto contra el segundo advenimiento del querido Salvador.
GMA 119.4“La noche antes que saliera de allí, otro reverendo caballero tuvo una fiesta de picnic en un salón público o auditorio, y vendió lo mismo de arriba, sus boletos, helados y dulces. Yo estuve contento de escuchar que algunas de las iglesias de diferentes sectas no aprobaban tales fiestas babilónicas; y espero, en mi alma, que no todas estas iglesias sectarias se encuentren ‘comiendo y bebiendo con los borrachos’ cuando Cristo venga. Estoy asombrado de que estos reverendos caballeros no se vean en el espejo de la palabra de Dios; y les recomendaría que leyeran Lucas 14:12-14; Mateo 24:48-51; Lucas 13:25-28; 2 Pedro 2:13; Judas 10-21. Ciertamente estos son los últimos tiempos”.

GMA 119.5Si el pastor Miller hubiera tenido una visión de lo que las iglesias están haciendo, en sus fiestas de donaciones, con “tortas para encontrar el anillo”, “filas para besarse por diez centavos”, sociales locos, santas loterías”, y otros juegos de azar, etc., habría temblado con santo horror”.

GMA 119El tiempo de demora

GMA 119.6Los adventistas encontraron consuelo en el hecho bíblico de que cuando se hiciera el anuncio de la próxima venida de Cristo habría conectado con él un “tiempo de demora”. Esto lo vieron en las palabras de nuestro Salvador en Mateo 25:5, 6, y en Habacuc 2:1-3.

GMA 119.7En cuanto a su actitud en la primavera de 1844, citamos del Midnight Cry del 9 de mayo de 1844:

GMA 120.1“Habiendo pasado el punto de la aparente terminación de los períodos proféticos, estamos en la posición que Dios previó en que estarían sus hijos al final de la visión; y para lo cual él había hecho provisión, por el profeta Habacuc, cuando dice: ‘Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza firmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué ha de responder tocante a mi queja. Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin [de los períodos proféticos], y no mentirá; aunque tardare [más allá de su terminación aparente], espéralo, porque sin duda vendrá, [en la plenitud de los tiempos proféticos, más allá de los cuales] no tardará’.7
GMA 120.2“Que esta admonición se refiere al tiempo presente, es evidente por la cita que hace Pablo de ella en Hebreos 10:36-39: “Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma’.
GMA 120.3“Creemos que estamos ocupando ese período del que habló el Salvador, cuando el esposo se demora (Mateo 25:5) –a lo cual el reino de los cielos debe asemejarse−, cuando ‘el siervo malo [habiendo una falla aparente en el tiempo] diga en su corazón: Mi señor tarda en venir, y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos’, y vendrá el Señor ‘en día que éste no espera’.
GMA 120.4“Creemos que estamos ahora ocupando ese período del que habla Pedro, cuando ‘ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme’; porque ellos introdujeron ‘encubiertamente herejías destructoras’.8 Éstos, dice Pedro, habrían de venir, así como hubo falsos profetas cuando las Escrituras fueron redactadas. Al igual que los de la casa de Israel decían: ‘Se van prolongando los días, y desaparecerá toda visión’,9 asimismo debe haber un periodo cuando haya una demora aparente, en el que los burladores de 2 Pedro 3:4 pudieran preguntar: ‘¿Dónde está la promesa de su advenimiento?’, halagándose de que “todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación’.
GMA 120.5“Creemos que era en vista de tal tardanza de la visión que el apóstol Santiago dijo: ‘Tened paciencia hasta la venida del Señor’: ‘tened también paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca’. Y ‘el Juez está delante de la puerta’.
GMA 121.1“Y creemos en anticipación del paso del tiempo esperado sobre el cual nuestro Salvador nos amonesta, en el capítulo doce de Lucas: ‘Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida’.10 Esperar implica el paso del tiempo, hasta ese tiempo en que no esperamos. Por lo tanto, nuestro Señor añade: ‘Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando’.
GMA 121.2“Continuaremos, Dios mediante, a proclamar: ‘He aquí viene el esposo; salid a recibirlo’; y ‘La hora de su juicio ha llegado’. Y confiamos en que no dejaremos de seguir clamando en voz alta al mundo y a la iglesia, que nos despertaremos de sus cantos de ‘paz’, y escucharemos las ofertas de misericordia que hace Dios. Tenemos la intención de seguir esperando y velando la venida del Señor, creyendo que está cerca de nosotros”.

GMA 121Una vindicación de su obra

GMA 121.3Una buena idea de cómo consideraban los adventistas su obra antes del 21 de marzo de 1844, y justo después de esa fecha, puede obtenerse leyendo la siguiente cita, tomada de un artículo bajo el título “Vindicación”, en el Advent Herald, del 13 de noviembre de 1844, publicado por Joshua V. Himes, Sylvester Bliss, y Apollos Hale:

GMA 121.4“No fuimos apresurados en abrazar nuestras opiniones. Creemos que fuimos honestos y sinceros investigadores de la verdad. Obedecimos el mandato de nuestro Salvador de escudriñar las Escrituras. No confiamos en nuestra propia sabiduría; sino que nos dirigimos a Dios pidiendo guía y dirección, y nos esforzamos para ponernos sobre su altar, confiando que él dirigiría bien nuestros pasos. Examinamos todos los argumentos que se presentaban contra nosotros con un sincero deseo de saber la verdad y ser guardados del error; pero debemos confesar que las variadas y multiformes posiciones de nuestros adversarios solo nos confirmaban en nuestros conceptos. Vimos que si estábamos en lo correcto o no, nuestros adversarios no podían estar en lo correcto; y ellos no estaban de acuerdo entre sí. Los argumentos de cada uno eran tan débiles y pueriles que les era necesario continuamente deshacer lo que habían hecho; y por sus conceptos opuestos y contradictorios demostraban que cualquiera fuera la forma en que consideraban nuestras opiniones, ellos no tenían confianza en las opiniones de otros entre ellos. Y, además, no había un punto cardinal en toda nuestra posición en la que no estábamos sostenidos por uno o más de los que se esforzaban para refutar la inmediata venida del Señor. Mientras nosotros teníamos la presentación literal de las Escrituras para sustentarnos, nuestros adversarios procuraban en vano probar que las Escrituras no han de entenderse literalmente, aunque cada profecía que se ha cumplido lo ha hecho en sus mínimos detalles en una forma sumamente literal.

GMA 122La explicación del chasco

GMA 122.1“Pero el tiempo –el año 1843, el año judío− pasó, y quedamos chasqueados al no contemplar al Rey en su belleza. Y todos los que se nos opusieron suponían honestamente que cada característica distintiva de nuestra creencia había sido demostrada como falsa; y que nosotros debíamos, como hombres honestos, abandonar nuestra posición completa. Y por lo tanto, fue una sorpresa que ellos nos vieron aferrándonos todavía a nuestra esperanza, y todavía esperando a nuestro Rey.
GMA 122.2“Sin embargo, en nuestro chasco, no veíamos razón para desanimarnos. Vimos que las Escrituras indicaban que debía haber un tiempo de demora, y que aunque la visión tardara debíamos seguir esperándola. También vimos que con el fin del año el período podía no estar totalmente terminado, aun sobre la suposición de que nuestra cronología era correcta; y que podía cumplirse en algún momento del año presente; y no obstante, franca y totalmente admitimos al mundo que estábamos equivocados en el punto definido que habíamos anticipado con tanta confianza; pero aunque estuvimos así equivocados, podíamos ver la mano de Dios en ese asunto. Podíamos ver que él usó esa proclamación como una alarma para el mundo, y una prueba para la iglesia. Puso a su pueblo en una actitud de expectativa. Llamó a salir a quienes estaban dispuestos a sufrir por amor a su nombre. Demostró para quiénes el clamor de la venida del Señor era noticia de gran gozo, y para quiénes era un sonido no bienvenido en sus oídos. Ha mostrado al universo quiénes recibirían con gusto el regreso del Señor, y quiénes lo rechazarían en su segunda, como los judíos hicieron en su primer advenimiento. Y lo consideramos como un paso en el cumplimiento del propósito de Dios, en este ‘día de preparación’, para que él pudiera guiar a un pueblo que solo buscara hacer la voluntad de Dios, para que pudieran estar preparados para su venida”.

GMA 122HISTORIA DEL MOVIMIENTO DESPUÉS DE MARZO DE 1844

GMA 122.3Una breve historia del movimiento del advenimiento después del 21 de marzo de 1844 se presenta en lo siguiente, tomado de la Signs of the Times [Señales de los tiempos], del 31 de octubre de 1844:

GMA 122.4“Después del final de 1843 –el año judío−, el gran cuerpo de los adventistas se calmó con la creencia de que de aquí en adelante no podíamos calcular momentos específicos con algún grado de positividad. Creyeron que estábamos donde nuestros puntos cronológicos señalaban, al final de todos los períodos proféticos, en la terminación de los cuales se esperaba el advenimiento; y que aunque tuviéramos que esperar el trozo de tiempo en que nuestra cronología podía diferir del tiempo de Dios, ya no tendríamos más indicios del tiempo específico. Habían tomado sus lámparas y salido a recibir al Esposo; pero el Esposo se había demorado más allá del tiempo (1843) en que se lo esperaba. Durante esta demora de la visión, pareció ser la determinación de todos esperarla, creyendo que no podía demorarse, que se podía esperar en cualquier momento. Sin embargo, pronto fue muy evidente que las multitudes estaban formulando planes para el futuro, que no hubieran formulado si hubieran creído que el Señor vendría este año; y que se habían quedado dormidas en cuanto a tener un sentido de la aparición inmediata del Señor. En otras palabras, ellos pensaron que podía venir cualquier día, o que podría demorarse un poco, tiempo durante el cual podrían gozar de un reposo refrescante. En esencia, esto era lo que había predicho nuestro Salvador: ‘Tardándose el Esposo, cabecearon todas y se durmieron’.

GMA 123Se llama la atención al otoño de 1844

GMA 123.1“Ya en mayo de 1843, el Hermano Miller había señalado el séptimo mes del año sagrado judío, como el tiempo de la observancia de aquellos tipos que apuntan al segundo advenimiento; y el otoño pasado consideramos esa fecha con mucho interés. Después que pasó, el Hermano S. S. Snow abrazó completamente la opinión de que, según los tipos, el advenimiento del Señor, si ocurre, debe ocurrir en el décimo día del séptimo mes; pero él no estaba seguro en cuanto al año. Más tarde vio que los períodos proféticos no expiraban realmente hasta el año presente, 1844; entonces se plantó sobre el terreno de que alrededor del 22 de octubre –el décimo día del séptimo mes del año actual− presenciaríamos el advenimiento del Señor de gloria. Él predicó esto en Nueva York, Filadelfia, y otros lugares durante la pasada primavera y el verano; y aunque muchos aceptaron sus conceptos, no se vio ninguna manifestación particular de sus efectos hasta alrededor de julio.

GMA 123Las cosechas abandonadas en los campos

GMA 123.2“En la primera parte de la estación algunos de nuestros hermanos en el norte de New Hampshire se habían impresionado tanto con la creencia de que el Señor vendría antes de otro invierno, que no cultivaron sus campos. A mitad de julio, que era la tarde de la medianoche del día-año judío (tarde-mañana, calculado desde la luna nueva de abril, el comienzo de este año judío), otros que habían sembrado y plantado sus campos, quedaron tan impresionados con un sentido de la inmediata aparición del Señor, que no pudieron, en consonancia con su fe, cosechar sus cultivos. Algunos, al ir a los campos para cortar su pasto, se encontraron enteramente incapaces de proceder, y, según su sentido del deber, dejaron sus cosechas en el campo, para mostrar su fe por sus obras, y así condenar al mundo. Esto se extendió rápidamente por todo el norte de Nueva Inglaterra.

GMA 124El juicio precederá al advenimiento

GMA 124.1“Durante el mismo tiempo nuestros hermanos en Maine habían aceptado el concepto de que el juicio debe preceder al advenimiento; que se sincronizaba con la cosecha, y que no solo era el fin del mundo, sino que ocupaba un período inmediatamente anterior al fin. En armonía con este concepto, pensaban que estábamos en el juicio, que la línea divisoria se estaba trazando, y que los siervos de Dios estaban siendo sellados en sus frentes, la percepción de lo cual sería la señal para que los cuatro ángeles que contenían los cuatro vientos de la tierra los soltaran (Apocalipsis 7:1).

GMA 124Un despertar a medianoche

GMA 124.2“A mitad de julio la bendición de Dios en la recuperación de los apóstatas comenzó a acompañar la proclamación del tiempo, y aquellos que aceptaban cualquiera de los conceptos referidos antes, manifestaban un cambio marcado en su conducta, y un repentino despertar del sueño, según lo predicho. ‘A la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas’. Desde julio estos movimientos ocurrieron en diferentes lugares de la Nueva Inglaterra, y eran distintos uno del otro, pero a todos acompañó la bendición de Dios, al recuperar a muchos cuyas lámparas casi se habían apagado, y en la santificación de sus santos. En el campestre de Exeter, se encontraron todas estas influencias, mezcladas en un gran movimiento, y rápidamente se extendió a todos los grupos adventistas en el país”.

Notes

  1. Mateo 25:1-5. ↩
  2. Marcos 2:18-20. ↩
  3. Salmos 119:105. ↩
  4. Jeremías 18:18. ↩
  5. Apocalipsis 3:3. ↩
  6. Proverbios 23:20, 21. ↩
  7. Habacuc 2:1-3. ↩
  8. 2 Pedro 2 1, 3. ↩
  9. Ezequiel 12:22. ↩
  10. Lucas 12:35, 36. ↩

Nota

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