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Capítulo 13 – Señales de la Conducción Divina

John Norton Loughborough

GMA 160.1“¿O ha intentado Dios venir a tomar para sí una nación de en medio de otra nación, con pruebas, con señales, con milagros y con guerra, y mano poderosa y brazo extendido, y hechos aterradores como todo lo que hizo con vosotros Jehová vuestro Dios en Egipto antes tus ojos? A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios, y no hay otro fuera de él”.1

GMA 160.2De este modo el Señor obró para sacar a un pueblo de medio de una nación pagana, para poder conducirlos donde pudiera hablarles su ley, y donde pudiera entregárselas grabada en tablas de piedra. Estas maravillas no fueron realizadas para gratificar su curiosidad; sino para que pudieran saber con certeza que él “había hecho grandezas en Egipto, maravillas en la tierra de Cam, cosas formidables sobre el Mar Rojo”,2 que el que les había hablado desde en medio del fuego y del humo de la cumbre ardiente del Sinaí, era nadie menos que el Dios vivo y verdadero, el Hacedor de todas las cosas.

GMA 160El llamado de Moisés en la zarza ardiente

GMA 160.3Moisés mismo no podría haber impulsado a los israelitas a dejar Egipto con decirles sencillamente: “Mientras cuidaba el rebaño en el desierto, pensé con simpatía en ustedes que estaban en esclavitud, y ahora vine para guiarlos y salir de Egipto, así como lo había planificado al matar al egipcio justo antes de huir a la tierra de Madián”.

GMA 160.4Fue necesario un arbusto que ardía pero no se consumía, y una voz audible que salía de en medio de las llamas, para convencer a Moisés de que fuera a Egipto “para que saques de Egipto a mi pueblo”. Fue de esta manera maravillosa que él recibió su comisión, su elevada y santa vocación, una revelación de lo que captaría de inmediato la atención de sus hermanos, y prepararía sus mentes para lo que seguiría, y así conducirlos a aceptar a Moisés, bajo Dios, como su líder.

GMA 161.1Si hubo un momento desde la resurrección del Salvador cuando estos seguidores entristecidos y desilusionados necesitaban ser consolados por su presencia y palabras de ánimo, era ese tiempo cuando algunos de los creyentes tristes y perseguidos estaban aferrándose firmemente a la fe después del “clamor de medianoche” de 1844; y si en su misericordia Dios alguna vez necesitó comunicarse directamente con almas entristecidas, parecería que ciertamente este era un momento tal, y para tales personas.

GMA 161Se promete la presencia del Señor

GMA 161.2Aquel que no está limitado por los medios y maneras de trabajar, y que puso los dones del Espíritu en su iglesia “subiendo a lo alto”3 prometió estar con sus seguidores en la predicación del evangelio, “hasta el fin del mundo”.

GMA 161.3A lo largo del camino el Señor ha estado listo para demostrar su poder y sus dones con aquellos que lo buscaban plenamente. ¿No dijo acaso en la comisión evangélica: “Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”?4

GMA 161Los dones del Espíritu durante la Reforma

GMA 161.4Hubo algunas demostraciones maravillosas del poder del Señor y manifestaciones del don de profecía durante la Reforma del siglo XVI, y en los tiempos posteriores. D’Aubigné, habla de las profecías de Juan Huss, Charles Buck, y en sus Religious Anecdotes, cuenta de que George Wishart profetizó en 1546. Juan Wesley, en sus obras, habla de las profecías de Jonathan Pyrah, y su cumplimiento. El pastor J. B. Finley, en su autobiografía, cuenta de una visión notable y su propia curación en el verano de 1842. El Christian Advocate (metodista), publicó un informe interesante de una visión notable y sus resultados, como fueron dadas al Doctor Bond, de esa iglesia, durante su ministerio. Estas fueron señales de aquellos que humildemente buscaban al Señor, que él no ha cambiado, y que todavía hablaría a su pueblo por medio del don profético.

GMA 161La iglesia remanente tendría el espíritu de profecía

GMA 161.5Hay declaraciones claras y específicas en las Escrituras de que el Señor manifestará especialmente los dones de su Espíritu, y particularmente el don de profecía, entre el pueblo que se encontrará esperando su venida. El primer texto al que llamamos la atención se encuentra en la carta a los Corintios, y dice: “Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús; porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia; así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros, de tal manera que nada os falte en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo”.5

GMA 162.1En el Apocalipsis leemos de un “remanente”, la última iglesia evangélica: “Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”.6 ¿Qué es “el testimonio de Jesús”, preguntamos, que la última iglesia ha de tener, y que en su confirmación prepara el camino para la manifestación de todos los dones del Espíritu? A esta pregunta encontramos una respuesta en el testimonio del ángel a Juan en la isla de Patmos: “Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía”.7

GMA 162.2Esta definición dada por el ángel muestra que el “espíritu de profecía” manifestado en la iglesia que espera a Cristo, es lo que prepara el camino para todos los dones, y que se hace guerra contra la iglesia “remanente” por tener ese don entre ellos.

GMA 162El testimonio de Pablo sobre los dones

GMA 162.3La carta de Pablo a los Tesalonicenses muestra que el día del Señor –el día final del juicio ejecutivo− vendrá sobre las masas como “ladrón”, pero que no tomará así a los hijos fieles de Dios porque ellos son “hijos de luz e hijos del día”. Entre sus advertencias a ese pueblo vigilante dice: “No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno”.8

GMA 162.4De la palabra griega profetéias, aquí traducido profecías, Greenfield, en su Greek Lexicon dice: “El ejercicio del don de profecía, en este sentido, 1 Tesalonicenses 5:20”. Con esto también concuerdan los diccionarios de Parkhurst, Robinson, y Liddell y Scott. Esto, entonces, es un testimonio claro de que el verdadero espíritu de profecía estará en la iglesia que espera la segunda venida de Cristo. La amonestación es a no despreciar el don, sino examinarlo; encontrar la buena manifestación, “retenerlo”.9

GMA 163Un cumplimiento de la promesa

GMA 163.1Hemos notado antes cómo el Señor comenzó a manifestar el don de profecía durante la proclamación de los mensajes del primer y del segundo ángel. Este don ha sido más plenamente desarrollado desde el cierre de los 2.300 días. El Señor eligió su propio instrumento para este propósito, eligiendo como su agente a una persona que no solo le había entregado todo, sino cuya vida temblaba en la balanza, “la más débil de los débiles”.10 Antes de que pasaran dos meses, la señorita Elena G. Harmon, de Portland, Maine, que entonces tenía solo 17 años de edad, comenzó a recibir revelaciones del Señor.

GMA 163.2Como tuve oportunidad de conversar con los que vivían en Portland en el tiempo de su primera visión, y también conocía a la Sra. Haines, en cuya casa la Srta. Harmon tuvo su primera visión, relataré los hechos como me fueron dados por aquellas personas.

GMA 163.3La Srta. Harmon estaba en ese tiempo en una condición de salud muy crítica. Por varias semanas apenas había podido hablar más allá de un susurro. Un médico había decidido que su problema era tuberculosis hidrópica. Dijo que su pulmón derecho estaba arruinado, y que el izquierdo estaba considerablemente dañado, y que su corazón estaba afectado. Dijo que no creía que podría vivir sino muy poco tiempo, y que podría morir en cualquier momento. Solo con gran dificultad podía respirar cuando estaba acostada. De noche obtenía descanso solo arropada en cama en posición casi sentada. Frecuentes accesos de tos y hemorragias en los pulmones habían reducido grandemente sus fuerzas físicas.

GMA 163La primera visión de la Srta. Harmon

GMA 163.4Cuando ella tuvo su primera visión estaba alojada en casa de la Sra. Haines. Era de mañana, y se encontraban haciendo el culto de familia. Había presentes cinco personas, todas hermanas en la fe. Otras habían orado, y la Srta. Harmon estaba orando en un susurro, cuando el poder de Dios descendió sobre ella de manera maravillosa, afectando manifiestamente a todas las presentes, y en un momento, se encontró ajena a todo lo que ocurría a su alrededor: estaba en visión.

GMA 164.1En la siguiente reunión relató a los creyentes de Portland lo que se le había mostrado. Ellos tenían plena confianza de que era del Señor. Había unas sesenta personas en ese tiempo en Portland que lo consideraron como la obra del Señor. Había un poder que acompañaba la visión, así como la descripción posterior, que solo podía provenir del Ser Divino. Un solemne sentido de intereses eternos estaba constantemente sobre ella, y ella parecía estar llena de un asombro inexpresable de que una persona tan joven y débil como ella fuera elegida como instrumento por medio del cual el Señor comunicaría luz a su pueblo. Ella declaró que mientras estaba en la visión parecía estar rodeada por ángeles radiantes en los gloriosos atrios del cielo, donde todo es gozo y paz, y que era un cambio triste despertar a las realidades de esta vida mortal que no satisfacen.

GMA 164Resumen de la primera visión

GMA 164.2El siguiente breve resumen de su primera visión, como ella la relató a los creyentes en Portland, dará una idea del carácter de todas ellas:

GMA 164.3“Mientras estaba orando ante el altar de la familia, el Espíritu Santo descendió sobre mí, como nunca antes había sentido. Me rodeó una luz, y me elevaba cada vez más alto sobre la tierra. Me di vuelta y miré al pueblo adventista en el mundo, pero no podía encontrarlo, cuando una voz me dijo: ‘Mira otra vez, y mira un poco más alto’. Así levanté mis ojos, y vi un sendero recto y angosto, muy por encima del mundo. Sobre este sendero el pueblo adventista estaba viajando hacia la ciudad, que estaba en el extremo lejano de la senda. Tenían una luz fuerte detrás de ellos al comienzo del sendero, que un ángel me dijo era el ‘clamor de medianoche’. Esta luz brilló a lo largo de todo el sendero, e iluminaba sus pies, para que no tropezaran. Y si mantenían fijos sus ojos en Jesús, que estaba justo delante de ellos, guiándolos hacia la ciudad, estaban seguros. Pero pronto algunos se cansaron; dijeron que la ciudad estaba muy lejos todavía, y que esperaban haber entrado en ella antes. Entonces Jesús los animaba levantado su glorioso brazo derecho, y de este brazo salía una luz brillante, que ondulaba sobre el pueblo adventista, y ellos gritaron ¡Aleluya! Otros temerariamente negaron la luz detrás de ellos, y dijeron que no era Dios quien los había guiado tan lejos. La luz detrás de ellos se apagó, dejando sus pies en perfecta oscuridad, y tropezaron, y sacaron su vista de la meta, y perdieron de vista a Jesús, y cayeron fuera del sendero abajo al mundo oscuro y malvado. Pronto oímos la voz de Dios como muchas aguas, que nos dijo el día y la hora de la venida de Jesús. Los santos que vivían conocieron y entendieron la voz, mientras que los malvados pensaron que era un trueno y un terremoto. Cuando Dios mencionó el tiempo, derramó sobre nosotros el Espíritu Santo, y nuestros rostros comenzaron a iluminarse y brillar con la gloria de Dios, como sucedió con Moisés cuando descendió del monte Sinaí.11

GMA 165Descripción de la condición de la Sra. White cuando estaba en visión

GMA 165.1Antes de continuar el emocionante informe de esta manifestación maravillosa del Espíritu de Dios, expondré algunos hechos relativos a las visiones. La primera vez que vi a la Sra. Elena G. de White (antes, Srta. Harmon) fue en octubre de 1852. Ese día la vi en una visión que duró más de una hora. Desde esa vez tuvo el privilegio de verla en visión unas cincuenta veces. Estuve presente cuando médicos la examinaron mientras estaba en ese estado, y estimo un placer dar testimonio de lo que he visto y sé. Confío que la narración de los hechos del caso no sean negligentemente puestos a un lado a cambio de suposiciones de quienes nunca la vieron en esa condición.

GMA 165.2Al entrar en una visión, da tres gritos arrobadores de “¡Gloria!” que son como un eco y un nuevo eco, y especialmente el tercero, más débil, pero más emocionante que el primero, pareciendo la voz de una persona bastante distante, y que va dejando de oírse. Por unos cuatro o cinco segundos ella parece caerse como una persona en un desmayo, o que hubiera perdido sus fuerzas; luego parece instantáneamente llena con una fuerza sobrehumana, a veces poniéndose de pie de inmediato y caminando por la habitación. Hay frecuentes movimientos de las manos y los brazos, señalando a la derecha o a la izquierda mientras su cabeza gira. Todos estos movimientos se realizan con mucha gracia. En cualquier posición que su mano o brazo esté, es imposible que alguno los pueda mover. Sus ojos están siempre abiertos, pero no parpadean; su cabeza está levantada, y mira hacia arriba, no con una mirada perdida, sino con una expresión plácida, que solo difiere de la normal en que parece estar mirando fijamente algún objeto distante. No respira, pero su pulso late en forma regular. Su apariencia es agradable, y el color de su rostro es rosado, como en su estado natural.

GMA 166Comparación con Daniel

GMA 166.1Su condición en cuanto a la respiración, su pérdida de fuerzas y ser fortalecida cuando el ángel de Dios la toca, todo concuerda perfectamente con la descripción que se da del profeta Daniel acerca de su propia experiencia en visión, cuando él dice: “Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno”. “¿Cómo, pues, podrá el siervo de mi señor hablar con mi señor? Porque al instante me faltó la fuerza, y no me quedó aliento. Y aquel que tenía semejanza de hombre me tocó otra vez, y me fortaleció, y me dijo: “Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido”.12

GMA 166TESTIMONIOS DE TESTIGOS OCULARES

GMA 166M. G. Kellogg, M. D.

GMA 166.2En cuanto a la condición de la Sra. White mientras está en visión, unas pocas declaraciones de testigos oculares pueden ser apropiadas. La primera es del Dr. M. G. Kellogg, M. D., quien se refiere a la primera visión dada en Michigan, el 29 de mayo de 1853, en una reunión que hubo en Tyrone, Condado de Livingston. Él dice:

GMA 166.3“La Hna. White estuvo en visión unos veinte minutos o media hora. Al entrar en la visión, cada uno de los presentes parecimos sentir el poder y la presencia de Dios, y algunos de nosotros en realidad sentimos que el Espíritu de Dios descansó poderosamente sobre nosotros. Estábamos ocupados en oración y una reunión de testimonios el sábado de mañana a eso de las nueve de la mañana. El Hno. White, mi padre, y la Hna. White habían orado, y yo estaba orando en ese momento. No hubo excitación, ni demostraciones. Rogamos sinceramente a Dios, sin embargo, que él bendijera la reunión con su presencia, y que bendijera la obra en Michigan. Cuando la Hna. White dio el grito triunfal de ‘¡Gloria! ¡g-l-o-r-i-a! ¡g-l-o-r-i-a!’ que usted ha oído que ella da tan a menudo cuando entra en una visión. El Hno. White se puso de pie e informó a la audiencia que su esposa estaba en visión. Después de indicar la manera en que tenía sus visiones, y que ella no respiraba mientras estaba en la visión, él invitó a cualquiera que lo deseara, que viniera adelante y la examinara. El Dr. Drummond, un médico, que también era predicador adventista del primer día, quien (antes de verla en visión) había declarado que las visiones eran originadas por el mesmerismo, y que él podría darle una visión, pasó adelante, y después de un examen cuidadoso, se puso muy pálido, y observó: ‘¡Ella no respira!’
GMA 167.1“Estoy bastante seguro de que ella no respiró en esa ocasión mientras estuvo en visión, ni en ninguna de varias otras que ella tuvo cuando yo estuve presente. La salida de la visión era tan notable como su ingreso a ella. La primera indicación que teníamos de que la visión había concluido, era que volvía a respirar. Primero aspiraba profunda, larga y plenamente, de una manera que mostraba que sus pulmones habían estado enteramente vacíos de aire. Luego de esa primera inspiración, pasaban varios minutos antes que ella inspirara por segunda vez, que llenaba los pulmones precisamente como lo hacía la primera vez; luego, una pausa de unos dos minutos, y una tercera inhalación, después de lo cual la respiración se volvía natural”. Firmado, “M. G. Kellogg, M. D., Battle Creek, Michigan, 28 de diciembre de 1890”.

GMA 167F. C. Castle

GMA 167.2Damos la siguiente declaración de una persona que presenció un examen médico de la Sra. White mientras estaba en visión en Stowe, Vermont, en el verano de 1853. Él dice:

GMA 167.3“Estaba presente un médico, e hizo un examen de ella tal como su sabiduría y conocimiento le dictaron, para encontrar la causa de la manifestación. Se puso una vela encendida cerca de sus ojos, que estaban bien abiertos; y ni un músculo del ojo se movió. Luego la examinó en cuanto a su pulso, y también en cuanto a su respiración, y no había respiración. El resultado fue que él quedó satisfecho de que no podía explicarlo por ningún principio natural ni científico”. Firmado, “F. C. Castle”.

GMA 167D. H. Lamson

GMA 167.4Los siguientes testimonios se relacionan con un examen hecho mientras la Sra. White estaba en visión, en una reunión que se tuvo en el hogar del pastor Jaime White, en la calle Monroe, Rochester, N. Y., el 26 de junio de 1854:

GMA 168.1“Yo tenía 17 de edad. Me parece que casi puedo oír los emocionantes gritos de ‘¡G-l-o-r-i-a!’ que ella pronunciaba. Luego descendía hacia el suelo, no cayendo, sino bajando suavemente, y un ayudante la sostenía en brazos. Entraron dos médicos, uno anciano y uno joven. El Hno. White estaba ansioso de que examinaran cuidadosamente a la Hna. White, lo que hicieron. Se trajo un espejo, y uno de ellos lo sostuvo sobre su boca mientras hablaba; pero pronto dejaron de hacerlo, diciendo: ‘Ella no respira’. Luego examinaron cuidadosamente sus costados, mientras hablaba, para encontrar alguna evidencia de respiración profunda, pero no la encontraron. Al cerrar esta parte del examen, ella se levantó sobre sus pies, todavía en visión, y sostuvo una Biblia en alto, volviendo de un pasaje a otro, citando correctamente, aunque sus ojos miraban hacia arriba y lejos del libro.
GMA 168.2“Ella tuvo una visión de las siete últimas plagas. Luego vio el triunfo de los santos, y todavía ahora me parece oír sus gritos de triunfo. De estos hechos, libremente testifico”. Firmado, “pastor D. H. Lamson, Hillsdale, Michigan, 8 de feb. de 1893”.

GMA 168La Sra. Drusilla Lamson

GMA 168.3Se da otro testimonio respecto del mismo examen médico, de parte de la Sra. Drusilla Lamson, viuda del primo del pastor Lamson, y encargada del servicio doméstico del Sanatorio de Clifton Springs, N. Y. Hablando de la reunión del 26 de junio de 1854, ella dice:

GMA 168.4“Recuerdo la reunión cuando se probó, específicamente, lo que el Hno. White había dicho con frecuencia, de que la Hna. White no respiraba mientras estaba en visión, pero no puedo recordar el nombre del médico que estuvo presente… Debe haber sido el Doctor Fleming, ya que era el médico que usualmente consultaba. Sin embargo, él ya falleció. Puedo decir esto, que se hizo la prueba, y no había señales de aliento, en el espejo”. Firmado, “Drusilla Lamson, Clifton Springs, N. Y., 9 de marzo de 1893”.

GMA 168David Seeley

GMA 168.5Aún otro testimonio de uno que estuvo presente en la ocasión arriba mencionada:

GMA 168.6“Certifico que he leído los testimonios copiados arriba de David Lamson, y de la Sra. Drusilla Lamson, con respecto a la declaración del médico que examinó a la Sra. E. G. de White mientras estaba en visión, el 26 de junio de 1854. Yo estuve presente en esa reunión, y presencié el examen. Concuerdo con lo afirmado por el Hno. y la Hna. Lamson, y diría además que era el Doctor Fleming y otro médico más joven los que hicieron el examen. Después que la Sra. White se levantó sobre sus pies, como ellos afirmaron, citando los textos de las Escrituras, el Doctor Fleming pidió una vela encendida. Sostuvo la vela tan cerca de sus labios como fue posible sin quemarla, y en línea directa con su aliento en caso de que respirara. No hubo la menor vacilación de la llama. El médico dijo entonces, con énfasis: ‘Eso lo resuelve para siempre, no hay aliento en su cuerpo’. Firmado, “David Seeley, Fayette, Iowa, 20 de agosto de 1897”.

GMA 169El Sr. y la Sra. A. F. Fowler

GMA 169.1Los siguientes testimonios se relacionan con un examen hecho mientras la Sra. White estaba en visión, en el Salón Waldron, Hillsdale, Michigan, en el mes de febrero de 1857. El Doctor Lord, un médico de Hillsdale con cincuenta años de práctica, hizo un examen muy cuidadoso, respecto del cual presento los siguientes testimonios:

GMA 169.2“Nosotros estuvimos presentes cuando (en febrero de 1857) la Hna. E. G. de White tuvo una visión en el Salón Waldron, Hillsdale. El Dr. Lord hizo un examen, y dijo: ‘Su corazón late, pero no hay aliento. Hay vida, pero no hay acción de los pulmones; no puedo explicar esta condición’”. Firmado, “A. F. Fowler, Sra. de A. F. Fowler, Hillsdale, Michigan, 1º de enero de 1891”.

GMA 169C. S. Glover

GMA 169.3Aquí se da otra declaración respecto a la misma visión:

GMA 169.4“Yo estuve presente cuando la Hna. White tuvo la visión arriba indicada en el Salón Waldron, Hillsdale. Además de la declaración de arriba, oí que el doctor decía que la condición de la Hna. White en la visión estaba ‘más allá de mi conocimiento’. También dijo: ‘Hay algo sobrenatural acerca de esto’”. Firmado, “C. S. Glover, Battle Creek, Michigan, 19 de enero de 1891”.

GMA 169El Sr. y la Sra. Carpenter

GMA 169.5Aquí hay una tercera declaración sobre el mismo caso:

GMA 169.6“Esto es para certificar que estuvimos presentes en el Salón Waldron, Hillsdale, Michigan, en febrero de 1857, cuando la Sra. E. G. de White tuvo una visión, mientras estuvo en esa condición fue examinada por el Dr. Lord, y oímos su declaración pública respecto al caso, como lo indican el Hno. y la Hna. Fowler”. Firmado, “W. R. Carpenter, Eliza Carpenter, Noblesville, Indiana, 30 de agosto de 1891”.

GMA 169D. T. Bourdeau

GMA 169.7Llamamos su atención a la prueba aplicada mientras la Sra. White estaba en visión en Buck’s Bridge, Condado de St. Lawrence, N. Y.:

GMA 170.1“El 28 de junio de 1857 yo vi a la Hna. Elena G. de White en visión por primera vez. Yo no creía en las visiones; pero una circunstancia, entre otras que podría mencionar, me convenció de que sus visiones eran de Dios. Para satisfacer mi mente en cuanto a si ella respiraba o no, primero puse mi mano sobre su pecho el tiempo suficiente para saber que no había más movimientos de los pulmones de los que habría si ella hubiera sido un cadáver. Luego tomé mi mano y la puse sobre su boca, apretando sus narices entre mi pulgar y mi dedo índice, de modo que le fuera imposible exhalar o inhalar aire, aun si ella hubiera deseado hacerlo. Mantuve esta situación por unos diez minutos, lo suficiente para que ella se sofocara en circunstancias ordinarias; ella no fue afectada en nada por esta severa prueba. Desde que presencié este fenómeno maravilloso, ni una vez estuve inclinado a dudar del origen divino de sus visiones”. Firmado, “D. T. Bourdeau, Battle Creek, Michigan, 4 de feb. de 1891”.

GMA 170Un médico médium espiritista prueba la visión

GMA 170.2Mencionaré otro examen médico que presencié en Parkville, Condado de St. Joseph, Michigan, el 12 de enero de 1861.

GMA 170.3Al final de una exhortación dada por la Sra. White a una numerosa congregación que se había reunido en la casa adventista de reuniones, la bendición de Dios descansó sobre ella en un grado notable, y fue llevada en visión mientras estaba sentada en su silla. Estaba presente un Dr. Brown, un hombre físicamente robusto, médium espiritista. Él había dicho que sus visiones eran lo mismo que [ocurría a] un médium espiritista, y que si ella tenía una con él presente, podría sacarla de ella en un minuto. Se extendió la invitación para que cualquiera que lo deseara viniera adelante, y con un examen se satisficiera en cuanto a su condición durante una visión. El médico pasó adelante, pero antes que hubiera completado la mitad de su examen, se volvió mortalmente pálido, y se estremecía como una hoja de álamo temblón. El pastor White dijo: “¿Informará el doctor sobre la condición de ella?” Él contestó: “Ella no respira”, y rápidamente se dirigió a la puerta. Los que estaban a la puerta que conocían de su jactancia, dijeron: “Vuelva, y haga lo que dijo que haría; saque a la mujer de su visión”. Con gran agitación tomó la manilla de la puerta, pero no le permitieron abrirla hasta que los que estaban junto a la puerta le dijeron: “Doctor, ¿qué pasa?” Él replicó: “Solo Dios sabe; déjenme salir de esta casa”, y salió.

GMA 170.4Era evidente que el espíritu que influía sobre él como médium no estaba más tranquilo en la presencia del poder que controlaba a la Sra. White en visión, de lo que estaban los endemoniados en los días del Salvador, que preguntaron: “¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?”13

GMA 171.1Se ve algo similar en esta circunstancia, a la experiencia registrada de Daniel el profeta. Al entrar en visión por el Espíritu del Señor, los caldeos que estaban presentes –paganos que no conocían ese Espíritu− se aterrorizaron mucho, y “huyeron y se escondieron”.14

GMA 171Le piden a la señorita Harmon que relate sus visiones

GMA 171.2Cerca de una semana después de su primera visión, en una reunión que se realizó en casa de su padre, la Srta. Harmon tuvo una segunda visión en la que se le pidió que diera a conocer a otros lo que se la había revelado. Ella estaba muy perpleja por saber cómo podría hacer lo que el Señor le pedía. Su salud era tan pobre que sufría físicamente, y por todas las apariencias le quedaba poco tiempo de vida. Ella tenía solo 17 años de edad, pequeña y frágil, no acostumbrada a la sociedad, y naturalmente tan tímida y retraída que le era doloroso encontrarse con extraños. Ella oró fervorosamente durante varios días, y hasta tarde en la noche, pidiendo que se le quitara esa carga, y fuera puesta sobre otra persona más capaz de llevarla que ella. Pero la luz del deber no cambió, y las palabras del ángel resonaban continuamente: “Haz conocer a otros lo que te he revelado”.

GMA 171.3Mientras estaba en este estado mental de perplejidad, la Srta. Harmon asistió a otra reunión en la casa de su padre. En esta reunión el grupo estaba unido en oración ferviente por ella, y una vez más ella se consagró al Señor, y se sintió dispuesta a ser usada para su gloria. Mientras oraba, la espesa oscuridad que la envolvía se disipó; y como ella dijo más tarde, una luz brillante, como una bola de fuego, vino hacia ella, y al caer sobre ella, su fortaleza se retiró, y pareció estar en la presencia de Jesús y de los ángeles. Otra vez se le repitió: “Haz conocer a otros lo que te revelé”. Ella dijo que rogó fervientemente que si debía ir y contar lo que el Señor le había revelado, pudiera ser protegida de la exaltación. Entonces un ángel le dijo que su oración fue contestada, y que si ella estuviera en peligro de exaltación, sería afligida con enfermedad. El ángel le dijo: “Si entregas el mensaje fielmente, y soportas hasta el fin, comerás del fruto del árbol de vida, y beberás del río del agua de vida”.

GMA 172La visita de la Srta. Harmon a Poland, Maine

GMA 172.1Se le había mostrado a la Srta. Harmon que debía ir a Poland, Maine, y contar su visión. El día después de su tercera visión, inesperadamente para todos, su cuñado llegó a la puerta de la casa de su padre, e hizo la propuesta de llevarla a Poland. Mientras estuvo allá participó de una reunión en la que contó la visión. Hazen Foss,15 desesperado, no podía ser inducido a asistir al culto, pero con su oído cerca de la puerta, del lado exterior, oyó su relato de la visión, y dijo: “La visión que ella relató es tan igual a la que se me mostró como la pueden relatar dos personas que describen lo mismo”. A la mañana siguiente inesperadamente se encontró con la Srta. Harmon, y le dijo que fuera “fiel en llevar la carga, y en relatar los testimonios que el Señor le diera, y que Dios no la abandonaría”. A otros les dijo: “Ese es el instrumento sobre quien el Señor puso esta carga”. Ciertamente él debía saberlo, ya que él había visto a la persona en la visión en la que se le dijo que la carga sería “quitada de él”.

GMA 172.2La obra de la Srta. Harmon desde ese tiempo fue de ir de un lugar a otro en los estados de la Nueva Inglaterra relatando lo que se le había mostrado. En algunos casos se le dijo en visión dónde ir, y también se le dijo cuáles dificultades encontraría. Sus mensajes eran especialmente de reprensión a aquellos que estaban desviando hacia la doctrina de la venida espiritual de Cristo, y animando a todos a aferrarse a la experiencia pasada.

GMA 172.3Ella dijo de su experiencia: “Algunos se abstuvieron completamente de trabajar, y desfraternizaban a todos los que no recibían sus ideas respecto de ese punto… Dios me reveló estos errores en visión, y me envió a sus hijos descarriados para declararles; pero muchos de ellos rechazaron totalmente el mensaje y me acusaron de conformarme con el mundo. Por otro lado, los adventistas nominales me acusaban de fanatismo, y algunos malvados me representaban falsamente como la líder del fanatismo que en realidad yo estaba tratando de eliminar”.16 De esto veremos más en el capítulo siguiente.

Notes

  1. Deuteronomio 4:34, 35. ↩
  2. Salmos 106:21, 22. ↩
  3. Efesios 4:8-15. ↩
  4. Marcos 16:17, 18. ↩
  5. 1 Corintios 1:4-8. ↩
  6. Apocalipsis 12:17. ↩
  7. Apocalipsis 19:10. ↩
  8. 1 Tesalonicenses 5:5, 19-21. ↩
  9. Para un estudio completo del testimonio bíblico sobre la perpetuidad de los dones espirituales, ver Prophetic Gift in the Gospel Church, un panfleto de 120 páginas, que puede obtenerse de cualquiera de nuestras editoras. ↩
  10. Como se le mostró a Hazen Foss. Ver la pág. 145. ↩
  11. Ver Primeros Escritos, pp. 14, 15. ↩
  12. Daniel 10:8, 17-19. ↩
  13. Mateo 8:29. ↩
  14. Daniel 10:7. ↩
  15. Ver el capítulo 11, p. 145. ↩
  16. Primeros Escritos, p. 55. ↩

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