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Capítulo 1 – Introductorio

John Norton Loughborough

GMA 9.1Cuando hablamos de la segunda venida de Cristo, estamos tocando un tema que en realidad ha sido la esperanza del pueblo de Dios desde la expulsión de nuestros primeros padres del huerto de Edén. En las palabras a la serpiente, que la simiente de la mujer aplastaría su cabeza, había una seguridad de que vendría el restaurador, que derrotaría las usurpaciones de Satanás, y realizaría el propósito de Dios en la tierra. La suposición es que Adán y Eva pensaron que esta tarea se realizaría muy pronto, y que un descendiente inmediato de ellos sería el vencedor. No obstante en el plan de Dios, la promesa del Salvador de la ruina aparente incluye todo lo que se ha desarrollado al llevar a cabo “el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos”.1

GMA 9.2Si se les hubiese dado a Adán y Eva una visión de la miseria y los males que llenarían el mundo durante las largas edades que intervienen entre su ruina y su restauración, su dolor había sido insoportable. El Dios del cielo, en su tierna misericordia y compasión, escondió esta visión de ellos, dejándolos acariciar la cara esperanza de ser restaurados pronto a la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Abrigar el pensamiento de que la redención estaba cerca, naturalmente los incitaría a un mayor fervor en su preparación para encontrarse con el evento.

GMA 9.3De la misma manera ha ocurrido con el pueblo de Dios en todas las generaciones desde los días de Adán. Estaban seguros de que un evento grande e importante ocurriría en algún momento futuro: que Cristo finalmente vendría y establecería su reino. Ellos también, al igual que Adán y Eva, creyeron que el evento estaba muy cerca, y como ellos, eran inconscientes de lo que pasaría entre su propio tiempo y el evento; de otro modo, podrían haberse desanimado al avanzar hacia la meta del premio.

GMA 9.4Este pensamiento puede ilustrarse por el uso de eventos ocurridos en camino a grandes descubrimientos. Los hombres que los originaron, aunque no se daban cuenta de ello, estaban realmente cumpliendo el propósito de Dios; no obstante, los animaban ideas que no demostraron estar en todos sus aspectos en armonía con sus propias teorías que los movieron a la acción.

GMA 10Efectos de largo alcance de los descubrimientos de Colón

GMA 10.1Montgomery, en su Historia Norteamericana,2 hablando de la teoría que impulsó a Colón a comenzar su viaje, y de la realización de su plan de alcanzar las Indias Orientales navegando hacia el oeste, dice:

GMA 10.2“Colón pensó que podía mejorar el proyecto del rey de Portugal. Sentía que seguramente había una manera más corta y mejor de llegar a las Indias que el camino que había marcado Díaz. El plan del marino genovés [Colón] era tanto atrevido como original. En lugar de navegar hacia el este, o al sur y al este, él propuso navegar directamente hacia el oeste. Tenía, creía él, tres buenas y sólidas razones para tal emprendimiento: Primero, en armonía con las mejores geografías de sus días, Colón estaba convencido de que la tierra no era plana, como suponía la mayor parte de la gente, sino que era un globo. Segundo, él suponía que este globo era mucho más pequeño de lo que es, y la mayor parte era tierra en lugar de agua. Tercero, como no sabía nada, ni sospechaba nada de la existencia del continente americano o del Océano Pacífico, imaginaba que la costa de Asia o las Indias estaba directamente opuesta a España y la costa occidental de Europa. Toda la distancia hasta Cipango, o Japón, él estimaba que probablemente no excedería unas cuatro mil millas [unos 6.500 km].
GMA 10.3“Su plan era este: Partiría de Europa; dirigiría sus naves hacia el oeste, hacia Japón, y seguiría la curva del globo hasta que lo llevara a lo que buscaba. En su mente parecía tan seguro y sencillo como para una mosca caminar alrededor de una manzana.
GMA 10.4“Si su expedición tenía éxito, tendría esta ventaja inmensa: Entraría a las Indias directamente por la puerta delantera en lugar de alcanzarlas de una manera tortuosa, y por una especie de puerta lateral, como debían hacerlo los portugueses.
GMA 10.5“Vemos que este hombre, que entendía las matemáticas prácticas, la geografía y la navegación como cualquiera en sus días, estaba en lo correcto en el primer punto –la forma de la tierra−, pero totalmente equivocado en los otros dos.

GMA 11Un error afortunado

GMA 11.1“No obstante, en forma muy singular, sus errores le ayudaron en un aspecto. El error que él cometió con respecto a la distancia fue muy afortunado. Si Colón hubiera estimado correctamente el tamaño del globo, y la verdadera longitud de tal viaje, probablemente no habría zarpado, ya que habría visto de inmediato que la ruta propuesta por los portugueses era mucho más corta y económica. También, si hubiera podido imaginarse, o de alguna manera previsto que el Continente Americano estaba directamente en su camino, esto, de por sí, podría no haberlo inducido a comenzar un viaje de descubrimiento, ya que su objetivo no era encontrar un país nuevo, sino un camino nuevo a un país conocido”.

GMA 11La gran esperanza de los siglos

GMA 11.2Así, el pueblo de Dios, avanzando a través de los siglos, ha tenido siempre ante ellos la esperanza de la venida de Cristo “como segura y firme ancla del alma”.3 Aunque a menudo en medio de tristezas y aflicciones, angustiados claman: “¿Cuánto tiempo pasará, oh Señor, hasta que venga la liberación?”, y sin embargo, siguieron avanzando, y como Pablo dijeron, y dicen todavía: “¿Cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida?”4

GMA 11Pablo se sostuvo con la esperanza

GMA 11.3Unas pocas ilustraciones del poder sustentador de esta esperanza, en relación con esto, deben ser suficientes. Cuando Pablo fue emplazado ante Félix, y se le permitió hablar, dijo: “Según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas; teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos”.5

GMA 11.4En su hábil argumento cuando fue llevado ante Agripa, Pablo dijo: “Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros padres soy llamado a juicio; promesa cuyo cumplimiento esperan que han de alcanzar nuestras doce tribus, sirviendo constantemente a Dios de día y de noche. Por esta esperanza, oh rey Agripa, soy acusado por los judíos. ¡Qué! ¿Se juzga entre vosotros cosa increíble que Dios resucite a los muertos?”6 Cuando por fin estuvo en Roma para aparecer ante César, les dijo a los judíos: “Por la esperanza de Israel estoy sujeto con esta cadena”.7

GMA 12.1Pablo habló libremente de esa esperanza en su carta a Tito: “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándoles que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”.8

GMA 12Pedro se regocija en la esperanza

GMA 12.2Pedro habla de la misma esperanza como sigue: “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, se halla en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”.9

GMA 12El propósito de Dios en la Creación

GMA 12.3Las Escrituras revelan el propósito de Dios al crear el mundo; y por la palabra de la profecía también aprendemos su plan con respecto al futuro: “Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó”.10 Cuando la hubo formado, la dio al hombre. El salmista dice: “Los cielos son los cielos de Jehová; y ha dado la tierra a los hijos de los hombres”.11 Pero cuando la dio al hombre, el hombre era recto, como lo expresó el sabio: “He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones”.12

GMA 13.1Leemos del trato del Señor con la raza, que “cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, estableció los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel”,13 es decir, de acuerdo con el número del verdadero Israel que al fin será reunido sobre la tierra como súbditos de su reino futuro. Pablo lo expresa en estas palabras: “De una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos”.14 Cuando este propósito original respecto de la tierra se cumpla, “y tu pueblo, todos ellos serán justos”.15 De ellos, en ese estado, también se dice: “No dirá el morador: Estoy enfermo; al pueblo que more en ella le será perdonada la iniquidad”.16 Ese será el tiempo cuando “los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz”.17

GMA 13La Segunda Venida de Cristo no es una fábula

GMA 13.2Se afirma en la segunda epístola de Pedro que “no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo. Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones”.18

GMA 13.3En esta escritura el apóstol se refiere a la transfiguración en el monte como una prueba de la segunda venida de Cristo. Antes de esta escena nuestro Salvador había dicho a sus apóstoles: “Hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino”19, o como lo registró Lucas: “algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios”.20

GMA 14.1Esta promesa se cumplió literalmente en la transfiguración misma. En esta “visión” vieron sobre el monte a Jesús glorificado, como aparecerá cuando venga en su reino. Vieron a Elías, quien fue llevado al cielo sin gustar la muerte, representando a aquellos que serán trasladados –transformados de mortales en inmortales− “en un momento, en un abrir y cerrar de ojos” cuando venga el Señor.21 También estuvo Moisés, uno que murió, representando a aquellos que serán resucitados de los muertos para encontrarse con el Señor. Así en esta “visión” pudieron ver a Cristo que viene en su reino, como les había prometido.

GMA 14La profecía, la palabra más segura

GMA 14.2Aunque los apóstoles habían visto esta gloriosa imagen en el monte de la transfiguración, y habían oído la voz de aprobación de Dios, el apóstol Pedro afirma: “Tenemos también la palabra profética más segura”. Con esta afirmación no está rebajando lo que había visto y oído en esa ocasión memorable. Ellos entonces oyeron la voz de Dios una vez, pero en las grandes líneas de la profecía, que se extienden hasta la segunda venida de Cristo, tenemos la voz de Dios repetida a menudo. En realidad, cada predicción profética cumplida o registrada en la historia es la voz de Dios a nosotros. Debe ser en este sentido que la palabra de la profecía es “más segura”. La Biblia de Jerusalén lo traduce: “nos hace más firme”. La profecía se hace más firme con cada especificación cumplida y con todas ellas. Cada evento predicho, cuando se cumple, es una afirmación de que los eventos predichos que restan seguramente sucederán.

GMA 14La naturaleza de la profecía

GMA 14.3Los siguientes testimonios de eminentes estudiosos de la Biblia sobre la naturaleza de la profecía son convincentes:

GMA 14.4Thomas Newton afirma que “la profecía es la historia anticipada y comprometida; la historia es la profecía realizada y explayada. En el mundo ha habido oráculos mentirosos; pero todo el ingenio y la malicia de hombres y demonios no pueden producir ninguna profecía como las que están registradas en las Escrituras”.

GMA 15.1Sir Isaac Newton testifica de que “el prestar oído a los profetas es una característica fundamental de la verdadera iglesia”.

GMA 15.2El Dr. A. Keith dice que “la profecía es equivalente a cualquier milagro, y por sí misma es milagrosa… La voz de la Omnipotencia sola podría llamar a los muertos de la tumba, −solo la voz del Omnisciente podría decir a todos los que yacen escondidos en oscura futuridad, que para el hombre es tan impenetrable como las mansiones de los muertos− y ambas son por igual la voz de Dios”.

GMA 15.3Matthew Henry dijo que “en el tiempo de Dios, que es el tiempo mejor, y en el camino de Dios, que es el mejor camino, la profecía ciertamente se cumplirá. Cada palabra de Cristo es muy pura, y por lo tanto, muy segura”.

GMA 15El objeto de la profecía

GMA 15.4De las palabras de Cristo a sus apóstoles podemos aprender un objetivo que tuvo Dios al dar la profecía. Hablando proféticamente de las cosas que sucederían en la vida de Judas, él dijo: “Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy”.22

GMA 15.5Dios también dice por medio del profeta Isaías: “Yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero”.23

GMA 15.6Otra vez, “Lo que pasó, ya antes lo dije, y de mi boca salió; lo publiqué, lo hice pronto, y fue realidad. Por cuanto conozco que eres duro, y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce, te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para que no dijeras: Mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición mandaron estas cosas. Lo oíste, y lo viste todo; ¿y no lo anunciaréis vosotros? Ahora, pues, te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías. Ahora han sido creadas, no en días pasados, ni antes de este día las habías oído, para que no digas: He aquí que yo lo sabía”.24

GMA 15.7Con este lenguaje, se ve la fuerza del cumplimiento profético como prueba del origen divino de la profecía, así como una demostración del poder de Dios por encima de todos los dioses de los paganos. También se observa a raíz de estas palabras que la profecía ocupa un lugar muy importante en las Escrituras de verdad. Siendo que estos hechos son verdad, es sorprendentemente extraño que tantas personas den poca o ninguna atención al estudio de las porciones proféticas de las Sagradas Escrituras.

GMA 16La profecía no está sellada

GMA 16.1Las personas no informadas dicen que son ignorantes, y por lo tanto no pueden comprender las profecías. Por otro lado, muchos de los educados, y algunos de ellos entre los ministros, dicen: “Las profecías están selladas, y no pueden entenderse. Todos sabemos que el libro del Apocalipsis es un libro sellado”.

GMA 16.2En el Apocalipsis, el amado Juan recibió una orden especial de no sellar el libro.25 Además, en este libro se pronuncia una bienaventuranza sobre “los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas”.26 ¿Cómo pueden guardarse las cosas contenidas en un libro sellado si no fueran comprendidas, ni pudieran serlo? Dios le dijo a Moisés: “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley”.27

GMA 16.3Por sus palabras a los discípulos, es evidente que Dios tuvo la intención de que las profecías de Daniel fueran comprendidas. Leemos: “Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda)”,28 que en esencia dice: Entiendan a Daniel el profeta.

GMA 16.4Dios expone la falacia de pretender que la profecía no puede entenderse en estas palabras: “Y os será toda visión como palabras de libro sellado, el cual si dieren al que sabe leer, y le dijeren: Lee ahora esto; él dirá: No puedo, porque está sellado. Y si se diere el libro al que no sabe leer, diciéndole: Lee ahora esto; él dirá; No sé leer. Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado; por tanto, he aquí que nuevamente excitaré yo la admiración de este pueblo con un prodigio grande y espantoso; porque perecerá la sabiduría de sus sabios, y se desvanecerá la inteligencia de sus entendidos”.29 Si el pueblo a quien se refería el profeta hubiera seguido la segura palabra de la profecía, no se hubieran apartado de la ley de Dios, ni sustituido sus preceptos por mandamientos de hombres.

GMA 17La profecía no es de interpretación privada

GMA 17.1No es porque la profecía tenga algún significado profundo, escondido, misterioso, que muchos no pueden entenderla. El apóstol Pedro dijo de ella: “Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”.30 Está claramente implícito en este lenguaje que lo que es esencial para comprender la profecía es la recepción de aquel espíritu que habló por medio de los profetas. De ese espíritu, prometido a todos los que lo buscan, está escrito: “Él os guiará a toda verdad”.31

GMA 17La profecía cumplida

GMA 17.2En el estudio de la profecía hay ciertos hechos que deberían recordarse: Dios, que es infalible, es el autor de la profecía, y cuando llega el tiempo para el cumplimiento de una predicción, ocurrirá el mismo evento predicho. Por otra parte, como Dios, que tiene la facultad de ver de antemano exactamente lo que harán los hombres, especifica un tiempo cuando una cosa sucederá, cuando viene este tiempo, se realizará un verdadero cumplimiento de la profecía. En otras palabras, un cumplimiento falso de la profecía en el momento especificado para el cumplimiento verdadero, es una imposibilidad. En armonía con este axioma, podemos decir, cuando llega el tiempo de Dios para que su mensaje de verdad sea dado al mundo, el mensaje aparecerá cada vez.

GMA 17.3En cierta ocasión, cuando el que escribe había dado un discurso sobre el cumplimiento de la profecía, un incrédulo que estaba presente pasó adelante y dijo: “Debo felicitarlos a ustedes, los intérpretes de las profecías por ser muy afortunados. En su estudio de la historia, parecen encontrar muy fácilmente aquello que cuadra exactamente con la profecía”. “Sí --fue nuestra respuesta--, “queda bien porque fue hecha para quedar bien. Si usted fuera a una fábrica de guantes para comprar un par de guantes, ¿no esperaría encontrar aquellos que le ajustaran bien a sus manos?” Él replicó: “Por supuesto, lo haría, porque fueron hechos para ajustar bien”. “Por eso mismo --dijo el que escribe--, ese Dios que sabía precisamente lo que los hombres harían, hizo las predicciones con respecto a ellos, y cuando esos hombres subieron al escenario de la acción, e hicieron las mismas cosas que él predijo, el verdadero historiador hace un registro de sus acciones que, comparadas con la predicción, se ajustan exactamente”.

GMA 18La profecía es una luz en la oscuridad

GMA 18.1El apóstol Pedro dice que debemos prestar atención a la profecía como a una luz que brilla en un lugar oscuro. Sin la lámpara de la profecía el futuro sería oscuridad total. El propósito de la luz es disipar la oscuridad: cuando viajamos en un lugar oscuro, para mostrarnos el sendero, y para mostrar el camino claramente, para que el viajero pueda, paso a paso, ver y escoger el camino. El salmista dice: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”.32 El sabio dice: “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto”.33 Así se ve, al recorrer la corriente del tiempo, que la palabra de Dios, especialmente en sus cumplimientos proféticos, se abrirá más y más, haciendo cada vez más claro al estudiante de la Biblia que él está ciertamente en el sendero que conduce a la luz duradera y el día eterno.

GMA 18Tres eventos destacados desde el Edén hasta el fin

GMA 18.2Al considerar el sendero del pueblo de Dios desde el Edén hasta el fin, a la luz de las Escrituras, hay tres eventos que se destacan en forma especial. El primero es la primera venida de Cristo, la encarnación, la venida de Emanuel, Dios manifestado en la carne; el segundo, la gran Reforma después de la Edad Oscura –los 1260 años de opresión, en los que la Palabra de Dios estaba casi totalmente fuera del alcance del pueblo común− la salida de la iglesia de su estado en el desierto, y la colocación de las Escrituras donde todos pudieran leerla y conocer su voluntad; y tercero, la segunda venida de nuestro Señor para traer los tiempos de la restitución de todas las cosas habladas por la boca de todos sus santos profetas desde que comenzó el mundo; esto es, para concluir “el conflicto de los siglos”, el conflicto entre el pecado y la justicia, para iniciar la edad de gloria, hacia la cual se ha dirigido la historia por tantos siglos.

GMA 19La profecía indica hitos camino al fin

GMA 19.1Al prestar atención a la segura palabra de la profecía como a una luz que ha de guiar nuestros pasos, descubriéndonos el sendero correcto a través de la oscuridad, no es de extrañarse que podamos encontrar el camino claramente trazado en la palabra profética hasta llegar a través del transcurso del tiempo hasta la segunda venida de Cristo. Siendo esto así, aquellos que siguen de cerca la luz de la profecía no solo reconocerán las señales y marcas de que el gran día está cerca, sino que también reconocerán la obra del Señor avanzando firmemente con mensajes de verdad que han de preparar un pueblo para encontrarse con él, en paz, a su venida.

GMA 19.2Aunque las Escrituras declaran que el día del Señor vendrá sobre las masas como “un ladrón en la noche”,34 también dice de aquellos que siguen el consejo del Señor: “Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día”.35

GMA 19Recuerda la conducción del Señor

GMA 19.3Al traer a la memoria la conducción del Señor en el movimiento adventista, es bueno notar que siempre ha sido el propósito de Dios que su pueblo recordara las manifestaciones de su providencia y poder en su favor. Al dar las razones para la apostasía de Israel respecto de Dios, el salmista dice: “Olvidaron al Dios de su salvación, que había hecho grandezas en Egipto, maravillas en la tierra de Cam, cosas formidables sobre el mar Rojo”.36 Si era bueno para Israel que recordaran la conducción de Dios a favor de ellos, ¿no es bueno también para nosotros? En éxtasis el salmista dice otra vez: “Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios”.37

GMA 19.4En todas las épocas el Señor ha tenido verdades importantes, calculadas, por su gracia, para sacar a un pueblo de la esclavitud del pecado, y prepararlos para una entrada en la Canaán celestial; y es provechoso considerar la conducción del Señor con todos los que han proclamado estas verdades.

GMA 20Grandes resultados con medios pequeños – el testimonio de D’Aubigné

GMA 20.1En su Historia de la Reforma, D’Aubigné dice: “Dios, que prepara su obra a través de las edades, la realiza por los instrumentos más débiles, cuando su hora ha llegado. Efectuar grandes resultados con los medios más pequeños, tal es la ley de Dios. Esta ley, que prevalece por doquiera en la naturaleza, también se encuentra en la historia”.38

GMA 20.2Cuando Dios, en los tiempos antiguos, comenzó a escoger un pueblo especial a fin de establecerlos como una nación peculiar para sí, llamó a un hombre −Abrahán− que vivía entre los paganos en Ur de los Caldeos. De él surgió una progenie numerosa; pero de ellos, cuando fueron exaltados a la dignidad de una nación, el Dios del cielo dijo: “No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos”.39

GMA 20.3Más adelante, cuando quiso librar a su pueblo de su esclavitud en Egipto, eligió como su líder a uno que, en su infancia, fue escondido por tres meses en la casa de su madre, y después fue puesto en una canasta sencilla y ruda compuesta de cañaveral y cubierta de brea, y entregada al cuidado del río Nilo. Este mismo Moisés, sin embargo, fue uno que, cuando vinieron los años de la comprensión, eligió el sendero humilde del sufrimiento con el pueblo de Dios antes que el gozo de “los deleites temporales del pecado”.40

GMA 20La victoria de Gedeón

GMA 20.4Más tarde, cuando el Señor quería librar a Israel de los madianitas y los amalecitas que vinieron sobre la tierra “en grande multitud como langostas”, y destruían la producción de la tierra, “y no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos”, el Señor envió un ángel a Gedeón. Este hijo de Joás había sido debilitado al extremo de trillar un poco de trigo y esconderlo de sus enemigos. Cuando el ángel le notificó que él debía librar a Israel, Gedeón con asombro preguntó: “¿Con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre”.41 Este mismo hombre humilde y pobre, salió con sus trescientos hombres, con sus lámparas sencillas y vasijas (una acción que habría parecido una locura según el criterio humano finito), y haciendo de Dios su fortaleza, ganaron una poderosa victoria. Previa a la liberación, Gedeón podría haber expresado un lamento como el del profeta Amós cuando preguntó: “¿Quién levantará a Jacob? porque es pequeño”.42

GMA 21El Bebé en el pesebre

GMA 21.1En el tiempo señalado por Dios, nació el Salvador de la humanidad, y los pastores lo encontraron en un pesebre. Sus parientes terrenales siguieron las humildes aunque honorables ocupaciones de la vida. Con respecto a su pobreza terrenal el Salvador dijo: “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza”.43 Él eligió a sus apóstoles “de entre esa clase inferior, que, aunque no la más pobre, no alcanza el nivel de las clases medias. Todo tuvo la intención de manifestar al mundo que la obra no es del hombre, sino de Dios”.

GMA 21No muchos sabios

GMA 21.2Pablo dijo de la obra de la iglesia primitiva en sus días: “Lo insensato de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia”.44

GMA 21Hombres humildes en la Reforma

GMA 21.3Encontramos el mismo principio ejemplificado en las vidas de los grandes Reformadores del siglo XVI. El historiador dice: “El Reformador Zuinglio emergió de una choza alpina de pastores; Melanchton, el teólogo de la Reforma, del taller de un armero; y Lutero de la cabaña de un pobre minero”. De sí mismo, Lutero dijo: “Mis padres eran muy pobres. Mi padre era un pobre leñador (más tarde llegó a ser minero), y mi madre a menudo llevaba leña en sus espaldas, para que pudiera obtener los medios para criar a su hijos. Soportaron las tareas más severas para nuestro bien”.

GMA 22.1El apóstol Santiago, hablando del llamado de la gente al servicio de Dios, dice: “Hermanos míos amados, oíd: ¡No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?45

GMA 22Los primeros metodistas

GMA 22.2Al observar la creciente línea de reformadores hasta los primeros días del metodismo, cuando la doctrina de la gracia gratuita era proclamada asiduamente, la encontramos acompañada del poder de Dios. Al ser presentada fielmente a la gente, con el tierno amor de Cristo, y aferrada con una fe viva, los creyentes no solo encontraron el perdón de sus pecados pasados, sino un poder santificador que los capacitaba a llevar una vida de santidad. El metodismo tuvo un origen humilde, y fue bendecido según la fe y la confianza sencilla de los ministros y laicos.

GMA 22.3Al delinear los incidentes y experiencias conectados con el movimiento adventista, encontramos que, como en el caso de toda obra del Señor de la cual el hombre es un agente, su origen estuvo entre los pobres y desconocidos; pero que nadie la rechace sin antes examinar cuidadosamente la evidencia sobre la cual está basada esta gran obra, no sea que se lo encuentre en la posición de aquellos de los cuales Dios dirá que “menospreciaron el día de las pequeñeces”.46

GMA 22La réplica de Eck a Lutero

GMA 22.4Para beneficio de los que pueden estar inclinados a decidir si un punto doctrinal es correcto o equivocado por los pocos o muchos que lo aceptan, citamos, en parte, la controversia entre Lutero y Eck. Lutero fundamentaba su posición en las Escrituras y aseguraba que los hombres no tenían del derecho de colocar sus opiniones en un plano superior a la Palabra de Dios. A esto Eck le contestó con estas palabras irónicas: “¡Estoy sorprendido por la humildad y modestia con la cual el reverendo Doctor intenta oponerse, solo, a tantos padres ilustres, y pretende saber más que los soberanos pontífices, los concilios, los doctores y las universidades!... Sin duda sería sorprendente que Dios hubiera escondido la verdad de tantos santos y mártires hasta la llegada del reverendo Padre”.

GMA 22.5Esta argumentación podría compararse con la controversia entre Zuinglio y John Faber, en Zurich, cuando este último expresó “su sorpresa ante la condición a la que habían llegado las cosas, cuando los usos antiguos que habían durado doce siglos se abandonan, y se llega a la conclusión clara de que la Cristiandad había estado en error durante catorce siglos”. Zuinglio rápidamente contestó que “el error no es menos error porque la creencia en él durare catorce siglos, y que en la adoración a Dios la antigüedad del uso no es nada a menos que encuentre base y autorización en las Sagradas Escrituras”.47

GMA 23La Palabra de Dios vs. la sabiduría humana

GMA 23.1El peligro de depender de las opiniones de los hombres, en lugar de resolver la pregunta: “¿Qué es la verdad?” con la Palabra de Dios, está agudamente definida por el profeta Oseas cuando dice: “Habéis arado impiedad, y segasteis iniquidad; comeréis fruto de mentira, porque confiaste en tu camino y en la multitud de tus valientes”.48 La tendencia del corazón humano siempre ha sido confiar en el hombre; pero al acercarnos al tiempo cuando el Señor “se levante para castigar la tierra”, el profeta Isaías exhorta: “Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz; porque ¿de qué es él estimado?”49

GMA 23.2Siendo así advertidos por la Escritura respecto a nuestro peligro en esta dirección, que ninguno condene al movimiento del advenimiento, como si fuera indigno de consideración por causa de su origen humilde, o porque aquellos considerados grandes a los ojos del mundo no apoyaron la causa. Más bien, que todos pesen cuidadosamente sus pretensiones. La verdad es de valor inestimable, comparadas con la cual las meras opiniones de los hombres no son más que paja inútil.

Notes

  1. 2 Timoteo 1:9. ↩
  2. David H. Montgomery, The Leading Facts of American History, 1902 ed., pp. 8, 9. ↩
  3. Hebreos 6:19. ↩
  4. 1 Tesalonicenses 2:19. ↩
  5. Hechos 24:14, 15. ↩
  6. Hechos 26:6-8. ↩
  7. Hechos 28:20. ↩
  8. Tito 2:11-13. ↩
  9. 1 Pedro 1:3-7. ↩
  10. Isaías 45:18. ↩
  11. Salmos 115:16. ↩
  12. Eclesiastés 7:29. ↩
  13. Deuteronomio 32:8. ↩
  14. Hechos 17:26-28. ↩
  15. Isaías 60:21. ↩
  16. Isaías 33:24. ↩
  17. Salmos 37:11. ↩
  18. 2 Pedro 1:16-19. ↩
  19. Mateo 16:28. ↩
  20. Lucas 9:27. ↩
  21. 1 Corintios 15:51, 52. ↩
  22. Juan 13:19. ↩
  23. Isaías 46:9, 10. ↩
  24. Isaías 48:3-7. ↩
  25. Apocalipsis 22:10. ↩
  26. Apocalipsis 1:3. ↩
  27. Deuteronomio 29:29. ↩
  28. Mateo 24:15. ↩
  29. Isaías 29:7-14. ↩
  30. 2 Pedro 1:20, 21. ↩
  31. Juan 16:13. ↩
  32. Salmo 119:105. ↩
  33. Proverbios 4:18. ↩
  34. 1 Tesalonicenses 5:2; 2 Pedro 3:10. ↩
  35. 1 Tesalonicenses 5:4, 5. ↩
  36. Salmos 106:21, 22. ↩
  37. Salmos 103:2. ↩
  38. History of the Reformation, libro 2, cap. 1, párrafo 1. ↩
  39. Deuteronomio 7:7. ↩
  40. Hebreos 11:25. ↩
  41. Jueces 6:4, 5, 15. ↩
  42. Amós 7:2. ↩
  43. Mateo 8:20. ↩
  44. 1 Corintios 1:25-29. ↩
  45. Santiago 2:5. ↩
  46. Zacarías 4:10. ↩
  47. Wylie, History of Protestantism [Historia del protestantismo], cap. 12, párrafo 16, 17; edición Casel, p. 458. ↩
  48. Oseas 10:13. ↩
  49. Isaías 2:22. ↩

Nota

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