Capítulo 3 – La Venida de la Simiente Prometida
GMA 40.1“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos”.1
GMA 40.2“Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén”.2
GMA 40.3“Que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente… que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu… A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas”. 3
GMA 40.4Se ha dicho que en el Antiguo Testamento el evangelio permanece oculto; en el Nuevo Testamento se lo revela. Como lo expresa otro: “Al apartarse de Dios, los judíos perdieron de vista mucho de lo que enseñaba el rito. Este rito había sido instituido por Cristo mismo. En todas sus partes, era un símbolo de él; y había estado lleno de vitalidad y hermosura espiritual. Pero los judíos perdieron la vida espiritual de sus ceremonias, y se aferraron a las formas muertas. Confiaban en los sacrificios y los ritos mismos, en vez de confiar en Aquel a quien éstos señalaban.
GMA 41Buscaban un gobierno temporal
GMA 41.1“Aunque los judíos deseaban el advenimiento del Mesías, no tenían un verdadero concepto de su misión. No buscaban la redención del pecado, sino verse libres de los romanos. Esperaban que el Mesías vendría como conquistador, para quebrantar el poder del opresor, y exaltar a Israel al dominio universal. Así se iban preparando para rechazar al Salvador…
GMA 41.2“El pueblo, en sus tinieblas y opresión, y los gobernantes sedientos de poder anhelaban la venida de Aquel que vencería a sus enemigos y devolvería el reino a Israel. Habían estudiado las profecías, pero sin percepción espiritual. Por eso habían pasado por alto aquellos pasajes que señalaban la humillación de Cristo en su primer advenimiento y aplicaban mal los que hablaban de la gloria de su segunda venida. El orgullo oscurecía su visión. Interpretaban las profecías de acuerdo con sus deseos egoístas…
GMA 41.3“Durante más de mil años, los judíos habían esperado la venida del Salvador. En este acontecimiento habían cifrado sus más gloriosas esperanzas. En cantos y profecías, en los ritos del templo y en las oraciones familiares, habían engastado su nombre. Y sin embargo, cuando vino, no le conocieron. El Amado del cielo fue para ellos como ‘raíz en tierra seca’, sin ‘parecer en él ni hermosura’; y no vieron en él belleza que lo hiciera deseable a sus ojos. ‘A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron’”.4
GMA 41Del linaje de David
GMA 41.4Al acercarse el tiempo predicho por Daniel, cuando “el Mesías príncipe” –el Ungido− iba a aparecer, el pueblo judío podría haber razonado, y sin duda lo hicieron, de este modo: “El Mesías según la carne ha de ser de la casa y del linaje de David, por lo tanto su nacimiento debe estar en esa línea; y según las reglas de las leyes y costumbres judías, debe ser ungido para el servicio público a la edad de treinta años; y si ha de aparecer como el ungido a esa edad, entonces su nacimiento debe ocurrir treinta años antes de la terminación de las sesenta y nueve semanas de años, que habían de extenderse hasta la venida del Mesías.
GMA 42Predicciones de Simeón y Ana
GMA 42.1Por ese tiempo todo Israel estaba a la expectativa. Los fervientes y devotos estudiantes de las Escrituras estaban buscando el nacimiento de aquel que había de ser el Gobernante y Dirigente. Al anciano y piadoso Simeón se le había revelado “por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor”.5
GMA 42.2Cuando el Salvador, como bebé, fue llevado al templo, Simeón supo que este niño era aquel a quien se referían las profecías: el Cristo. “Él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo: Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra; porque han visto mis ojos tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos; luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel…
GMA 42.3“Y los bendijo Simeón [a José y María], y dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.
GMA 42.4“Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser… Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén”.6
GMA 42Ángeles visitan a los pastores
GMA 42.5Antes de esto, las alegres nuevas del nacimiento del Salvador habían sido proclamadas por ángeles a los pastores en las planicies de Belén. A los oídos atentos de los pastores, los ángeles cantaron estas melodiosas armonías:
y en la tierra paz,
GMA 42Los sabios visitan Belén
GMA 42.8Luego vinieron los sabios del Oriente que habían visto la “estrella” que saldría como lo predijo Balaam. Siguiendo su orientación llegaron a Jerusalén, donde fue necesario preguntar por el recién nacido Rey. Al recibir la instrucción de que Belén había de ser el lugar del nacimiento del Deseado, siguieron su viaje; y guiados allá por la estrella que les apareció de nuevo, fueron conducidos al humilde lugar donde yacía el Salvador. Aquí adoraron al santo Niño, presentándole regalos de oro, incienso y mirra, y luego volvieron a casa por su largo camino.
GMA 43El Salvador a los doce años
GMA 43.1Desde la infancia hasta los doce años poco se registra acerca de Cristo el Salvador, excepto su aumento de sabiduría y estatura, y su sumisión devota a sus padres. Pero a la edad de doce, habiendo acompañado a José y María en su viaje a Jerusalén para asistir a la fiesta anual, allí asombró a los sacerdotes con el conocimiento que mostró en sus preguntas, y las respuestas que dio a los problemas difíciles de ellos. Desde ese tiempo hasta que empezó sus labores públicas, honró la humilde ocupación de un carpintero al trabajar con José, el esposo de María.
GMA 43La misión de Juan el Bautista
GMA 43.2Durante seis meses antes de su ministerio público, la misión de Cristo fue proclamada por Juan el Bautista. El pueblo acudió en vastas multitudes para escuchar a Juan, y para ser bautizados por él. Como el pueblo “estaba en expectativa” [esperaban que viniera el Mesías], preguntándose [“razonaban”, o “debatían”] en sus corazones si acaso Juan sería el Cristo; Juan respondió, “diciendo a todos: Yo a la verdad bautizo en agua, pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Su aventador está en su mano, y limpiará su era, y recogerá el trigo en su granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará”.7
GMA 43El bautismo de Jesús
GMA 43.3Mientras Juan administraba el rito del bautismo, vio a Jesús que venía a él para ser bautizado, “y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo… También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo. Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios”.8
GMA 44La voz del cielo
GMA 44.1No solo la calidad de Mesías de Cristo fue atestiguada por el descenso visible del Espíritu Santo en una forma corporal, como una paloma, pero también por una voz del cielo. En el Evangelio según Mateo leemos: “Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”.9
GMA 44.2Aunque Juan “ninguna señal hizo”, la gente, cuando veía el gran poder que acompañaba al ministerio de Cristo, fueron impulsados a decir: “Todo lo que Juan dijo de éste, era verdad”.10
GMA 44Cristo ungido según la ley
GMA 44.3En conexión con el registro de Lucas del bautismo y del mismo ungimiento por el Espíritu Santo en la forma de una paloma, leemos: “Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años”.11
GMA 44.4Después del largo ayuno de cuarenta días de nuestro Señor, y de las fieras tentaciones del diablo en el desierto, que siguieron inmediatamente a su bautismo, “vino a Nazaret, donde se había criado; y en el sábado entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer… El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres… y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”.12
GMA 44El tiempo se ha cumplido
GMA 44.5Marcos, al registrar el mismo suceso, dice: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”.13 El tiempo predicho para que el Ungido apareciera había llegado. El ungimiento por el Espíritu Santo había ocurrido en su bautismo, y ahora estaba entrando en su ministerio, justo en el momento y la manera predicha por los santos profetas de la antigüedad.
GMA 45Prueba visible de que Cristo era el Mesías
GMA 45.1El ministerio de Cristo fue acompañado con una constante realización de milagros que, para el pueblo, aun si no entendieran plenamente sus parábolas y palabras, era una prueba visible de que era el Emanuel, o que “Dios estaba con él”.14 En estos milagros Cristo estaba dando al mundo no solo una evidencia del poder de Dios en sí mismo, sino también una demostración práctica del carácter de Dios y de su amante bondad. Cuando Felipe, después de su continua asociación con Cristo, presenció sus poderosos milagros, dijo: “Señor, muéstranos al Padre, y nos basta”, Jesús le dijo: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos al Padre?... Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras”.15
GMA 45La perplejidad de Juan
GMA 45.2Aunque en el bautismo de Cristo, Juan había presenciado el descenso visible del Espíritu Santo, y había oído la voz del cielo que lo proclamaba como el Hijo de Dios, y él mismo había declarado que él era “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, los eventos estaban sucediendo en forma tan diferente de lo que él esperaba que, en su lóbrega prisión, estaba perplejo y confuso.
GMA 45.3“Como los discípulos del Salvador, Juan el Bautista no comprendía la naturaleza del reino de Cristo. Esperaba que Jesús ocupase el trono de David; y como pasaba el tiempo y el Salvador no asumía la autoridad real, Juan quedaba perplejo y perturbado”.16 “Y llamó Juan a dos de sus discípulos, y los envió a Jesús, para preguntarle: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro? En esa misma hora [Jesús] sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista. Y respondiendo Jesús, les dijo: Id. Haced saber a Juan lo que habéis visto y oído”.17
GMA 45.4Era con dificultad que los judíos, o aún los discípulos, podían ver con claridad muchas verdades que el Salvador pronunciaba, porque estaban tan establecidos en la creencia de que cuando el Mesías viniera quebraría el yugo de los romanos, que para ellos era muy amargo, y que restauraría de inmediato el reino de David, y reinaría como un rey temporal.
GMA 46.1Jesús comenzó su predicación diciendo: “Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado”.18 Cuando envió a los doce apóstoles, llevaron el mismo mensaje: “El reino de los cielos se ha acercado”.19 Más tarde en su ministerio, cuando envió a los setenta, fue con las mismas palabras: “Se ha acercado a vosotros el reino de Dios”.20
GMA 46La gente atónita por la obra de Cristo
GMA 46.2Las maravillosas palabras y enseñanzas de Cristo llevaron a la gente a decir: “¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!”21 Y cuando sanó a un hombre ciego y mudo, “toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será éste aquel Hijo de David?”.22 O en otras palabras, ¿no es éste la simiente de David, el Salvador prometido? “Y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas?”23
GMA 46.3Alrededor del tercer año del ministerio de Cristo, cuando estaba en el templo participando de la fiesta de la dedicación, los judíos vinieron a él y le dijeron: “¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente”.24 El año anterior, cuando había hecho el asombroso milagro de la alimentación de cinco mil con “cinco panes de cebada y dos pececillos”, “entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerlo rey, volvió a retirarse al monte él solo”.25
GMA 46Cristo enseña a sus discípulos acerca de su muerte
GMA 46.4Al enseñar a sus discípulos, Cristo planteó un punto importante para disipar la idea de un reino temporal que se iniciaría de inmediato, y para mostrarles que él debía morir y resucitar, irse y volver. Así fue que les preguntó: “¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero?”26 Después de encargarles que “a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo”, leemos: “Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca”.27
GMA 47.1Al mismo tiempo les dijo que había algunos allí que no morirían hasta que vieran al Hijo del Hombre venir en su reino.28 Unos ocho días más tarde, su profecía se cumplió; y el apóstol Pedro se refiere a esa “visión” de Cristo viniendo en su reino como prueba de la real segunda venida de Cristo todavía en el futuro.29
GMA 47.2En una ocasión cuando Cristo y sus discípulos estaban en Galilea, Jesús les dijo: “El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; mas al tercer día resucitará. Y ellos se entristecieron en gran manera”.30 Y todavía no comprendían, no entendían su significado, porque aunque él estaba procurando impresionar sus mentes con la solemne verdad de su muerte y resurrección, ellos estaban debatiendo entre sí quién sería el mayor en el reino de los cielos.31
GMA 47.3En otra ocasión Pedro le dijo a Jesús: “He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos? Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel”.32 Todavía el pensamiento de un reino que se establecería pronto llenaba su mente, y ellos, como humanos, comenzaron a buscar los cargos más elevados en el reino.
GMA 47.4En ese entonces vino la ambiciosa madre de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, y le pidió a Cristo que sus hijos fueran favorecidos con altos cargos: uno a la derecha y otro a la izquierda en su trono, o tal vez, uno de Primer ministro del gobierno, y el otro como Secretario de Estado. Pero Cristo dijo claramente: “No sabéis lo que pedís”.33
GMA 48La entrada triunfal a Jerusalén
GMA 48.1No lejos de este tiempo sucedió un gran evento asombroso. Fue la resurrección de Lázaro de la tumba, el que había estado muerto cuatro días. Un milagro tan poderoso agitó y asombró a la gente a tal grado que los fariseos se alarmaron, y junto con los sacerdotes, de inmediato convocaron un concilio; y en sus deliberaciones preguntaron: “¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales. Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación”.34 Mientras un poder satánico de abajo estaba tomando posesión de aquellos que procuraban destruir a Cristo, un poder de lo alto movía las masas para glorificarlo, y cumplir lo que se había predicho acerca de él.
GMA 48.2En la ocasión mencionada arriba, la gente salió en masa, no solo para ver a Jesús, sino para ver a Lázaro también, quien había sido resucitado de los muertos. Ahora a ellos les parecía cierto que Jesús era su rey, por largo tiempo esperado, y al salir a su encuentro cuando se dirigía a Jerusalén, sentado sobre un pollino, las palabras de la Escritura llegaron con fuerza a su mente: “No temas, hija de Sión; he aquí tu rey viene, montado sobre un pollino de asna”.35 Un fuerte grito de triunfo se elevó de la vasta multitud, que perturbó grandemente a los fariseos calculadores y de corazón frío. Entre ellos habían dicho: “Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras él”.36 Cuando le pidieron a Jesús que hiciera callar los gritos, les contestó: “Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían”.37 El Señor había dicho de esta ocasión: “Gritad”, y si la gente no hubiera cumplido su palabra, él habría puesto voz a las piedras de la calle, y ellas hubiesen gritado; porque su palabra debe cumplirse.
GMA 48Cristo debe irse y volver otra vez
GMA 48.3No solo nuestro Salvador procuró dirigir la mente de los discípulos al hecho de que él había de morir y levantarse otra vez, sino que él quería enseñarles que el reino no había de venir hasta que él se fuera y volviera. Refiriéndose a su crucifixión dijo: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir. Le respondió la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre?”38
GMA 49.1Para impresionar las mentes de los discípulos más plenamente con el hecho de que él había de irse y volver otra vez, antes de que su reino se estableciera sobre la tierra, dijo: “Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir… Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después”.39 Entonces animó sus corazones ansiosos y tristes con estas palabras: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creen también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”.40
GMA 49Parábola del hombre noble
GMA 49.2Otra vez el Salvador procuró corregir la idea errónea de que el reino aparecería de inmediato, usando la siguiente parábola mientras él y sus discípulos iban a Jerusalén: “Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo… Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno”.41 En esta parábola el Señor se representó con un hombre noble. Había de ir a un país lejano –a su Padre− y allí recibir el reino, antes de volver para reinar.
GMA 49.3En respuesta a la pregunta de los discípulos, “¿qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”,42 el Salvador les dio una lista de eventos que habían de ocurrir hasta la gran tribulación que vendría sobre la iglesia, y las señales definidas que ocurrirían. Cuando éstas aparecieran, ellos podrían saber que su venida estaba cercana, aún a las puertas, y que la generación que las viera no saldría del escenario hasta que él viniera.43
GMA 50Abandonado por todos los discípulos
GMA 50.1Pero con toda la instrucción que Cristo les dio a los discípulos respecto de su muerte y humillación, ellos fueron totalmente incapaces de captar la verdad que les había enseñado referente a su juicio y crucifixión. Ellos tenían una idea muy débil de la verdad cuando vino la prueba, su esperanza murió, y ellos todos “dejándole, huyeron”.44 Aún Pedro, el siempre celoso Pedro, quien con tanta confianza afirmó que si todos los hombres lo abandonaban, él nunca lo haría, unas pocas horas más tarde estuvo negando a su Señor, y con un juramento declaró que no conocía al hombre. Fueron tan lerdos en comprender la declaración del Señor de que al tercer día después de su crucifixión él resucitaría de los muertos, que dudaron y discutieron entre sí, “qué sería aquello de resucitar de los muertos”.45 En realidad, tan vacíos de fe estaban que después que murió, y su cuerpo había sido puesto en la tumba nueva de José, ellos hicieron los preparativos para embalsamarlo. Desaparecida su esperanza –sepultada con Cristo en la tumba− ¡qué sábado pasaron los discípulos! Con corazones cargados de dolor y chasco, y sin un Salvador compasivo y misericordioso, cuya vida había estado llena con actos de ternura y misericordia, cercano para consolar y fortalecer, ¡cuán desolada era su condición!
GMA 50Eventos conmovedores en la mañana de la resurrección
GMA 50.2¡Amanece la mañana del primer día de la semana! ¡Qué conmoción en el cielo y en la tierra! Un ángel poderoso baja desde el ámbito de gloria a la tumba de José, con un mensaje que ordena al Hijo de Dios a levantarse. “Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos”.46 “Muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos”.47 Imagínese el efecto de tales visitantes en Jerusalén, a la puerta de sus amigos, con el mensaje de que el Cristo crucificado se había levantado de los muertos, y que ellos también habían sido traídos a la vida por su poder, para dar testimonio acerca de su resurrección. ¡Qué actividad entre los discípulos y las santas mujeres, corriendo de aquí para allá para contar las buenas noticias: “¡Él ha resucitado de los muertos, porque lo hemos visto y hablamos con él!”
GMA 51Jesús camina hacia el campo
GMA 51.1“Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a un aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios [siete millas y media, doce km] de Jerusalén. E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive. Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.
GMA 51.2“Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían”.48 Y cuando estaba por participar de una cena con ellos, él quebró el pan y dio gracias, “entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron… Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?”49
GMA 51.3Ahora, por fin, los discípulos pudieron ver, después que el problema les fue totalmente demostrado, de que había una muerte y una resurrección conectadas con la misión del Salvador. Pero ¿cómo considerarían el tema de su reino?
GMA 52.1“Después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí… Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.
GMA 52¿Restaurarás el reino en este tiempo?
GMA 52.2“Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? [Como diciendo: Hemos aprendido que era necesario que fueras crucificado, y levantado de los muertos, según las Escrituras, pero ¿no restaurarás el reino ahora?] Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos y las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”.50
GMA 52Jesús permanecerá en el cielo hasta la restauración
GMA 52.3Ahora que el Salvador los había dejado, y ellos realmente lo vieron “ascender a donde estaba primero”, ellos tenían la seguridad de que el Espíritu Santo les enseñaría respecto del tiempo cuando el reino vendría. Por eso Pedro, en sus instrucciones a la gente después de la recepción del Espíritu, dijo: “Y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo”.51
GMA 52.4Al apóstol Pedro también el Espíritu Santo le dio los hechos con respecto a los tres mundos: Primero, el de antes del diluvio, que fue destruido por agua; segundo, el mundo presente reservado para fuego –fuego que la tierra tiene almacenado como dice la versión inglesa revisada− , que efectuará la perdición, la ruina y la destrucción de los hombres impíos; tercero, la tierra nueva, “en los cuales mora la justicia”, o como algunos traducen, “donde morarán los justos”.52
GMA 53.1El apóstol Pablo expone la resurrección del pueblo de Dios, y el cambio de todos sus santos de mortales a inmortales, “en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta”. Él declaró a los Corintios que Cristo está ahora sobre el trono de su Padre, y quedará allí hasta que sus enemigos le estén sujetos. Es decir, hasta que él tenga el reino –su reino− dado en sus manos por el Padre, como está profetizado en Daniel 7:13, 14; y Salmos 2:8, 9. A la iglesia de Tesalónica él presentó la venida de Cristo y la resurrección como su única esperanza, y como la verdadera consolación cuando sus amados fueran separados de ellos por mano de la muerte.53
GMA 53El regreso del Maestro quedó indefinido
GMA 53.2Hasta ahora la iglesia no ha tenido conocimiento definido en cuanto a la ocasión del regreso del Maestro. Cuando el apóstol en su primera carta a los Tesalonicenses dijo “nosotros los que vivimos, que hayamos quedado, seremos arrebatados”, los hermanos entendieron que él quiso decir que Cristo vendría mientras algunos de ellos todavía vivían. En su segunda epístola corrige esa idea equivocada de su carta, y les dice que “no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto”.54
GMA 53La apostasía
GMA 53.3Y todavía la iglesia andaba a tientas en la oscuridad en cuanto al tiempo de la segunda venida de Cristo. Los hermanos habían aprendido que habría de haber una apostasía; pero quedaba la incógnita de cuánto tiempo duraría. Una respuesta fue dada más tarde a Juan mientras estuvo en visión en la isla de Patmos, en los símbolos que se encuentran en los capítulos doce y trece del Apocalipsis: el “tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo”, los “cuarenta y dos meses”, los “mil doscientos sesenta días” (años); pero hasta entonces el evento que marca el comienzo de ese largo período no había ocurrido. Así que la iglesia todavía esperaba con esperanza la venida de Cristo sin saber positivamente el tiempo exacto de su aparición; porque cuando ese tiempo de tribulación pasara, todavía restaría una breve época de conflicto y triunfo para la iglesia “remanente”.55
GMA 54.1Con la conclusión de los registros del Nuevo Testamento tenemos el tema de la segunda venida de Cristo claramente delante de nosotros. Aproximadamente un versículo cada treinta mencionan de alguna manera la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. De esto, y de la posición de la iglesia respecto de esa esperanza a lo largo de las edades que intervinieron hasta los tiempos modernos, Robert Patterson, D. D., habla en un periódico llamado el Interior, bajo el título “La bendita esperanza”, de este modo:
GMA 54El milenio temporal – Patterson
GMA 54.2“Cuando nuestro Señor dejó su iglesia sobre la tierra para ir al Padre, la dejó en una condición triste. Sus quinientos discípulos estaban rodeados por todo el mundo de sus enemigos, organizados en religiones y gobiernos anticristianos por una de las inteligencias más elevadas, animada por la malicia más venenosa, y educada por la experiencia de siglos en los modos más efectivos de destrucción. El Señor no ignoraba nuestro peligro; ni en sus últimos discursos la mitigó, ni prometió ninguna disminución de la enemistad del mundo y la tribulación de la iglesia. Pero prometió que él mismo retornaría para destruir a sus enemigos, y que él nos apoyaría hasta ese bendito día. ‘El mundo os odia. En el mundo tendréis aflicción. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo… Vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo. Y si me fuere, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis’.
GMA 54.3“Esa era la bienaventurada esperanza de su retorno personal con la que consoló a su iglesia en su partida personal. Durante todo el período de su ausencia, él dijo que debíamos sufrir aflicción; y así ha ocurrido. Si hemos de gozar algún período de paz exterior durante su ausencia, si su iglesia ha de ser librada de los asaltos del mundo, si ha de haber alguna época de pureza cuando la cizaña no crezca entre el trigo, o si, en su venida, él será bienvenido por la población de una tierra llena con la gloria del Señor, o si ni siquiera encuentre fe en la tierra, será para él una sorpresa muy inesperada. Jesús no sabía de este milenio. Decimos que él no supo del milenio, porque no nos dijo acerca de él; y él dice: ‘Os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer’. Pero en todos sus discursos y parábolas no hay el menor indicio de que hemos de esperar algún período de paz o gloria antes de su venida. Los apóstoles también ignoraban de un milenio sin Cristo. Por trescientos años después de la partida de nuestro Señor la bienaventurada esperanza de la iglesia era la esperanza de su retorno.
GMA 55.1“Pero cuando en el progreso de la apostasía predicha para ella, la novia de Cristo comenzó a solazarse en su ausencia con la amistad de los reyes de la tierra, muy naturalmente desvió su vista del cielo oriental y el regreso de su Señor, el que pondría fin a su grandeza mundanal. Cuando los reformadores pusieron la trompeta del evangelio a sus labios… los tambores de un milenio sin Cristo fueron instantáneamente barridos… y la iglesia otra vez comenzó a buscar la venida del Señor para destruir al anticristo… En sus cartas, sermones y confesiones de fe, los Reformadores proclamaron sus esperanzas premilenialistas.
GMA 55.2“La Asamblea de Westminster concluyó su confesión con una declaración de su fe en la segunda venida del Señor en palabras que plenamente expresan la fe de los premilenialistas. La proclaman en estas importantes palabras: ‘Como Cristo quiere que seamos ciertamente persuadidos de que habrá un día de juicio, tanto para que los hombres eviten el pecado, y para gran consuelo de los piadosos en su adversidad, así él tendrá ese día desconocido para los hombres, para que sacudan su seguridad carnal, y estén siempre vigilantes, porque no saben a qué hora vendrá el Señor: y puedan estar preparados para decir: ¡Ven Señor Jesús: y ven pronto!’56
GMA 55.3“Nuestros antepasados reformadores fortalecieron sus corazones esperando la venida del Señor, y animándose unos a otros con el clamor: ‘¡Manténganse firmes! Porque él viene con legiones para ayudar’, un sentimiento incorporado en un himno de reavivamiento popular, pero que ya era familiar para los que hicieron el antiguo Pacto Escocés.
GMA 55.4“Pero antes de mucho, una segunda apostasía de la fe se estableció entre las iglesias reformadas. En Escocia se lo conoció como Moderatismo; en Inglaterra, como Arrianismo, y más recientemente, como Eclesiastismo Amplio; y en América del Norte se llama a sí mismo Unitarismo; y en Alemania, Racionalismo. Al establecer la razón humana como la jueza, y nuestra muy limitada observación moderna como la evidencia, y negar cualquier evento que pudiera contradecir el curso de las leyes naturales observadas, redujo a Jesús al nivel de un rabí judío, bastante adelantado para sus días, pero totalmente ignorante de la ciencia moderna. Por supuesto, la noción de que tal persona regresara del mundo invisible a reinar sobre la tierra era considerada mitología hebrea.
GMA 56Daniel Whitby sobre el milenio
GMA 56.1“Las promesas de su segunda venida y reinado sobre la tierra fueron interpretadas como que significaban sencillamente la difusión de su evangelio, y la sumisión de una gran parte del mundo al cristianismo por un período de mil años, o como algunos pensaban, 360.000 años; durante estos años la humanidad había de avanzar en las artes de la civilización, y gozar de una paz y prosperidad sin rival. Y al final de ese extenso ciclo, demasiado vasto como para que la mente corriente pueda abarcarlo, ocurriría posiblemente alguna gran convulsión de la naturaleza, y podía suponerse que el Señor vendría y destruiría el mundo, y traería la raza humana a juicio. Esta teoría fue elaborada y popularizada por un comentarista inglés llamado Whitby [Daniel Whitby murió en 1726], quien, según su correspondencia publicada, ha quedado claro que era un arriano, pero cuyos comentarios fueron populares con su propia clase, y cuyo milenio mítico fue recibido con favor por muchos de los pensionados ortodoxos y los amigos de las iglesias estatales de Europa, a quienes prometía una larga participación de los diezmos y los honores. Por medio de su influencia la teoría fue importada a Norteamérica, donde fue usada de inmediato como material para peroratas de plataforma y discursos triviales”.
GMA 56.2Tales eran las teorías en diversos lugares de la tierra, al acercarnos al tiempo cuando el Señor envió la solemne advertencia de su venida, aún “a las puertas”.
Notes
- Gálatas 4:4, 5. ↩
- Romanos 16:25-27. ↩
- Efesios 3:3-9. ↩
- El Deseado de todas las gentes, pp. 20-25, 19. ↩
- Lucas 2:26. ↩
- Lucas 2:28-38. ↩
- Lucas 3:15-17. ↩
- Juan 1:29-34. ↩
- Mateo 3:16, 17. ↩
- Juan 10:41. ↩
- Lucas 3:23. ↩
- Lucas 4:16-21. ↩
- Marcos 1:15. ↩
- Hechos 10:38; Juan 3:2. ↩
- Juan 14:8-11. ↩
- El Deseado de todas las gentes, p. 186. ↩
- Lucas 7:19-22; Mateo 11:4. ↩
- Mateo 4:17. ↩
- Mateo 10:7. ↩
- Lucas 10:9. ↩
- Juan 7:46. ↩
- Mateo 12:23. ↩
- Mateo 13:54, 55. ↩
- Juan 10:24. ↩
- Juan 6:15. ↩
- Juan 6:62. ↩
- Mateo 16:20-22; Marcos 9:31. ↩
- Mateo 16:28.; Lucas 9:27. ↩
- 2 Pedro 1:16-19. ↩
- Mateo 17:22, 23. ↩
- Mateo 18:1; Marcos 9:33, 34. ↩
- Mateo 19:27, 28; Lucas 22:28-30. ↩
- Mateo 20:20-24. ↩
- Juan 11:47, 48. ↩
- Juan 12:15. ↩
- Juan 12:19. ↩
- Lucas 19:40. ↩
- Juan 12:32-34. ↩
- Juan 13:33-36. ↩
- Juan 14:1-3. ↩
- Lucas 19:11-15. ↩
- Mateo 24:3. ↩
- Mateo 24; Lucas 21: Marcos 13. ↩
- Marcos 14:50. ↩
- Marcos 9:10. ↩
- Mateo 28:2-4. ↩
- Mateo 27:52, 53. ↩
- Lucas 24:13-27. ↩
- Lucas 24:31, 32. ↩
- Hechos 1:6-11 [sic. Debe ser 1:3-11.Nota del Traductor.]. ↩
- Hechos 3:20, 21. ↩
- 2 Pedro 3:5-13. ↩
- 1 Tesalonicenses 4:13-18. ↩
- 2 Tesalonicenses 2:3, 4. ↩
- Apocalipsis 12:17. ↩
- Confession of Faith, cap. 33, sec. 3. ↩