Capítulo 19 – “Por Sus Frutos los Conoceréis”
GMA 248.1“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros pastores y maestros… hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”.1
GMA 248.2Cuando el Salvador puso los dones de su Espíritu en la iglesia, “como él quiso”, para realizar la obra del Señor hasta que llegara el día perfecto, no dejó a su pueblo para que adivinara si una manifestación era del cielo, o de malos espíritus, pues les dio reglas por las cuales pudiéramos saber si el espíritu era de Dios o no. Aun en estos días finales, cuando, como predijo el profeta Joel, el Señor había de derramar su Espíritu sobre toda carne, y tanto hijos como hijas profetizarían,2 Pablo dice que el pueblo no debe menospreciar las profecías, sino examinarlo todo; retener lo bueno.3
GMA 248.3¿De qué otro modo tales manifestaciones pueden probarse, sino comparándolas con las reglas de la Escritura para discernir la obra del Espíritu de Dios? Todo lo que está por encima de la comprensión de las mentes finitas no es necesariamente de Dios, pues la Biblia declara que en los últimos días Satanás obrará milagros, para engañar al mundo, para poder reunirlos para la batalla del gran día del Dios Todopoderoso.4 Entonces, por una comparación cuidadosa de la manifestación con las reglas de la Biblia, se puede conocer un verdadero don espiritual. El mismo cuidado se requiere en esto que el empleado por los hombres del mundo para detectar moneda falsa.
GMA 248Detección de moneda falsa
GMA 248.4En el Bank Note Reporter, de Detroit, de abril de 1863, el Sr. Preston dio cinco reglas para detectar falsificaciones, y declaró que cualquier persona que hace una inspección detallada de cada billete que llega a su posesión siguiendo estas reglas, jamás tendrá que temer un engaño.
GMA 249.1No hay manera más segura de probar un don profético que compararlo con la descripción de tales dones como fueron manifestados en los tiempos bíblicos, y probarlos por las reglas allí dadas. Las Escrituras nos proveen cabalmente para toda buena obra (2 Timoteo 3:16, 17), y nos dan un registro correcto de las manifestaciones del don de profecía, y de cómo la verdadera obra del Espíritu de Dios puede distinguirse de la operación de Satanás, con sus dones espurios.
GMA 249REGLAS PARA DISCERNIR LOS DONES VERDADEROS
GMA 249.2El Señor nos ha dado en su palabra por lo menos siete reglas diferentes por las cuales las manifestaciones genuinas del Espíritu de Dios pueden distinguirse de las operaciones de Satanás.
GMA 249Primera regla: Instrucción especial
GMA 249.3El profeta Isaías, al hablar de los temas que existen en los últimos días, dice: “Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos. Esperaré, pues, a Jehová, el cual escondió su rostro de la casa de Jacob, y en él confiará…Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido”.5
GMA 249.4En este pasaje, se llama la atención a un pueblo ocupado en restaurar el sello a la ley de Dios, un pueblo que está esperando al Señor, ocupado en su servicio. Ellos lo esperan; es decir, están esperando su venida; esto, de paso, en un tiempo cuando los espíritus que profesan ser espíritus de los muertos les piden a la gente que los busquen. Algunos atienden sus llamados, y buscan a los muertos en busca de conocimiento; pero el Señor invita a su pueblo a buscarlo a él. Esto en esencia significa que lo buscan a él, él les dará instrucción especial. No necesitan buscar a los muertos, quienes no les pueden dar información; pues “nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol”; y “los muertos nada saben”.6
GMA 250.1En el pasaje citado arriba se da una regla por la cual se han de probar todas las comunicaciones: “si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido”. Todas las comunicaciones del Señor hablarán en armonía con su palabra y su ley.
GMA 250.2Aplicando esta regla a los escritos de la Sra. White, yo diría que durante los últimos 52 años he leído cuidadosamente sus testimonios, comparándolos con la ley de Dios y los testimonios de la Biblia, y encuentro la más perfecta armonía entre los dos. Sus instrucciones no vienen a dar ninguna revelación nueva que tome el lugar de las Escrituras, sino más bien para mostrarnos dónde y cómo, en estos tiempos, la gente puede ser descarriada y alejada de la palabra. La posición que los testimonios de la Sra. White ocupan puede expresarse mejor con lo que ella misma ha escrito respecto de ellos:
GMA 250.3“La Palabra de Dios basta para iluminar la mente más oscurecida, y puede ser entendida por los que tienen deseos de comprenderla. No obstante todo eso, algunos que profesan estudiar la Palabra de Dios se encuentran en oposición directa a sus más claras enseñanzas. Entonces, para dejar a hombres y mujeres sin excusa, Dios da testimonios claros y señalados, a fin de hacerlos volver a la Palabra que no han seguido.
GMA 250.4“La Palabra de Dios abunda en principios generales para la formación de hábitos correctos de vida, y los testimonios, generales y personales, han sido calculados para atraer su atención más especialmente a esos principios… No estáis familiarizados con las Escrituras. Si os hubieseis dedicado a estudiar la Palabra de Dios, con un deseo de alcanzar la norma de la Biblia y la perfección cristiana, no habrías necesitado los testimonios…
GMA 250.5“El Señor quiere amonestaros, reprenderos, aconsejaros, por medio de los testimonios dados, y grabar en vuestra mente la importancia de la verdad de su Palabra. Los testimonios escritos no son dados para proporcionar nueva luz, sino para impresionar vívidamente en el corazón las verdades de la inspiración ya reveladas… No son sacadas a relucir verdades adicionales; sino que Dios ha simplificado por medio de los Testimonios las grandes verdades ya dadas, y en la forma de su elección, las ha presentado a la gente, para despertar e impresionar su mente con ellas, a fin de que todos queden sin excusa…
GMA 250.6“Los testimonios no han de empequeñecer la Palabra de Dios, sino exaltarla, y atraer los ánimos a ella, para que pueda impresionar a todos la hermosa sencillez de la verdad… Si el pueblo que profesa ser ahora el tesoro peculiar de Dios obedeciese sus requerimientos, según se especifican en su Palabra, no habrían sido dados testimonios especiales para despertarlos acerca de su deber y hacerles sentir su estado pecaminoso y el terrible peligro que corren al no obedecer la Palabra de Dios”.7
GMA 251Segunda regla: Profetas verdaderos
GMA 251.1Ya aprendimos que todos los profetas verdaderos hablarán en armonía con la ley de Dios y el testimonio de su palabra. El apóstol Juan da otra regla describiendo la enseñanza de los profetas verdaderos. Él dice: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios: y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo”.8
GMA 251.2Nota cuidadosamente el pasaje anterior. No dice que todo el que confiese que Jesús “vino en la carne”, sino “ha venido en la carne”, es decir, que por su Espíritu, él mora en nosotros, en respuesta a nuestra fe. Esto es, en efecto, la verdad central del evangelio, “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria”.9
GMA 251.3El tema práctico que se encuentra en todos los escritos de la Sra. White es la necesidad de que Cristo como Salvador more en nosotros si queremos hacer algún progreso en el camino celestial. Sus escritos enseñan la necesidad de Cristo primero, y último, y todo el tiempo. Como ilustración de este hecho, se llama la atención a su libro El camino a Cristo, del cual se han vendido en inglés más de cien mil ejemplares, sin decir nada de las decenas de miles de ejemplares en las 18 lenguas en las que ahora se imprime. Un ministro presbiteriano, habiendo leído el libro, pidió más de trescientos ejemplares para los miembros de su iglesia y sus amigos, y dijo: “Este libro fue escrito por alguien que está bien familiarizado con el Señor Jesucristo”.
GMA 251Tercera regla: Falsos profetas
GMA 251.4Juan da una regla para detectar a los falsos profetas: “Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye”.10 La enseñanza de los falsos profetas apelará al corazón carnal, en lugar de exaltar el camino abnegado y en el que hay que llevar la cruz. Los falsos profetas enseñarán “cosas agradables”, en lugar de exaltar al “Santo de Israel”.11 Cualquiera que lee siquiera unas pocas páginas de los escritos de la Sra. White puede ver que están en armonía con la abnegación y el llevar la cruz, y no son de una naturaleza dedicada a agradar a un corazón mundano y carnal.
GMA 252Cuarta regla: Sufrimiento y paciencia
GMA 252.1Al repasar este tema un poco más, tomaremos, como una cuarta regla, las palabras del apóstol Santiago: “Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor”.12 Cuando leemos la experiencia de aquellos profetas de la antigüedad aprendemos que una de sus pruebas mayores era ver que Israel rechazaba, o era contrario, a los claros testimonios que se le entregaban. Un breve estudio de esos tiempos mostrará de inmediato el carácter tanto de los profetas verdaderos como de los falsos. “Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boda de Jehová”.13
GMA 252.2No hay nada en los escritos de Elena G. de White para que el lector se envanezca; pero según lo expresa otro: “Yo he recibido grandes beneficios espirituales de los testimonios en sinnúmero de ocasiones. En realidad, nunca los leo sin un sentimiento de reprensión por mi falta de fe en Dios, falta de devoción y falta de fervor en la ganancia de almas”. Ciertamente, el efecto de los testimonios de la Sra. White es vastamente diferente de las enseñanzas de los falsos profetas, según los describe Jeremías.
GMA 252.3El profeta nos dice también cómo enseñarán los falsos profetas: “Dicen atrevidamente a los que me irritan: Jehová dijo: Paz tendréis; y a cualquiera que anda tras la obstinación de su corazón, dicen: No vendrá mal sobre vosotros”.14
GMA 252.4En cuanto a la naturaleza de la enseñanza de la Sra. White en sus testimonios, citaré las palabras siguientes de un lector cuidadoso:
GMA 252.5“He leído todos sus testimonios, completamente, la mayoría de ellos muchas veces, y nunca he podido encontrar una frase inmoral en todos ellos, o alguna cosa que no sea estrictamente pura y cristiana; nada que conduzca a una persona a alejarse de la Biblia o de Cristo; sino que allí encuentro las apelaciones más fervientes para obedecer a Dios, amar a Jesús, creer en las Escrituras y escudriñarlas constantemente. Esta proximidad a Dios, esta devoción ferviente, estas apelaciones solemnes a vivir vidas santas, solo pueden ser impulsadas por el Espíritu de Dios”.
GMA 253.1Un observador cuidadoso de sus testimonios desde el principio, escribe:
GMA 253.2“En el tema de un trato claro y fiel, sin temor ni favor, deseo dar testimonio de que no ha habido falta. Si esta obra estuviera controlada por motivos bajos y malos, las palabras de adulación tomarían el lugar de los testimonios escrutadores y las reprensiones fieles. El lenguaje sencillo, las reprensiones fieles de las equivocaciones, las palabras de compasión y ánimo para las almas temblorosas que sienten su necesidad del Salvador, y para los que yerran y buscan con humildad desechar sus faltas: estas cosas han sido mayormente el contenido de sus labores. El testimonio de la Sra. White, reprendiendo males en el caso de muchas personas a quienes había visto en visión, ha sido dado con gran fidelidad, y con el efecto más excelente”.15
GMA 253Quinta regla: Profecías verdaderas cumplidas
GMA 253.3Hay una declaración hecha por Moisés en relación a los profetas verdaderos y falsos, que se encuentra en el capítulo 18 de Deuteronomio. Él dice: “¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?; si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él”.16
GMA 253.4Lo mismo se encuentra también en los pasajes siguientes: “¿Quién puede anunciar algo y hacerlo realidad sin que el Señor dé la orden?” 17 Del profeta Samuel se dijo: “Todo lo que él dice acontece sin falta”.18 “El profeta que profetiza de paz, cuando se cumpla la palabra del profeta, será conocido como el profeta que Jehová en verdad envió”.19
GMA 253.5Se cumplen ahora 53 años desde que el autor vio por primera vez a la Sra. E. G. de White en visión profética. Durante estos años ella hizo muchas declaraciones proféticas relativas a cosas que ocurrirían. Algunas de estas predicciones se relacionan con eventos ya cumplidos, y algunas están en proceso de cumplirse, en tanto que otras todavía son futuras. En cuanto a los eventos pasados o presentes, no conozco un solo caso de equivocación. Ya hemos notado algunas de sus predicciones. Otras aparecerán en capítulos sucesivos según seguimos nuestra narración.
GMA 254Sexta regla: Los milagros no son una prueba de un profeta verdadero
GMA 254.1Muchos escritores teológicos han afirmado, y declarado en comentarios de las Escrituras, que la señal de un verdadero profeta es la operación de milagros. Todavía no hemos descubierto en las Escrituras una regla tal.
GMA 254.2Si la operación de milagros es una prueba de un profeta verdadero, entonces el “falso profeta” mencionado en Apocalipsis 19:20 sería entonces declarado un profeta verdadero; porque se dice: “Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales [señales milagrosas, NVI] con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia”. El mismo poder se menciona en Apocalipsis 13:14, que “engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia”. Por la misma aplicación de esta regla, deberíamos llegar a la conclusión de que incluso Satanás es un profeta verdadero. Ciertos espíritus harán una obra especial bajo la sexta de las siete plagas, y son llamados “espíritus de demonios, que hacen señales, que van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla del gran día del Dios Todopoderoso”.20
GMA 254.3Si la prueba de un profeta verdadero ha de encontrarse en los milagros y señales que hace mientras está fuera de las visiones, encontraríamos que muy pocos profetas bíblicos pasarían la prueba, especialmente si la decisión ha de fundamentarse en lo que está registrado acerca de sus obras. Es cierto que se registran milagros hechos por algunos de los profetas, como en el caso de Elías, Eliseo y Pablo. Pero ¿quién ha encontrado registro en la Biblia de milagros de Isaías, Jeremías, Daniel, Oseas, Joel, Amós, etc.? No obstante, éstos fueron profetas verdaderos del Señor, y se nos muestran como tales por las reglas que el Señor ha dado de un profeta verdadero.
GMA 254.4Que la operación de milagros no es la prueba de un profeta verdadero se ve claramente al leer el sencillo registro de Juan el Bautista. Que él fue un profeta se ve por la predicción de su padre, Zacarías, al relatar la visión que Dios le había dado respecto del hijo que le nacería: “Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado, porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos”.21 Nuestro Salvador mismo reconoció a Juan como el profeta mismo que debía preparar el camino delante de él; porque dijo de Juan: “Mas ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. Este es de quien está escrito: He aquí, envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará el camino delante de ti. Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista”.22
GMA 255.1Aquí, entonces, hay una clara declaración del Salvador de que Juan fue un profeta. Apliquemos la prueba de hacer milagros y veamos el resultado. En el Evangelio como lo escribió Juan el evangelista, tenemos estas palabras: “Y muchos venían a él [Cristo], y decían: Juan, a la verdad, ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de éste, era verdad”.23 Esa sola declaración es una refutación completa de la pretensión de que la señal de un profeta verdadero es hacer milagros.
GMA 255.2Esta regla dada en Deuteronomio 13:1 al 3, que denominamos la regla número seis en nuestra enumeración actual, es para protegernos contra el impulso de correr detrás de cualquier cosa maravillosa o milagrosa sin haber primero notado si su tendencia es conducirnos a una mayor cercanía al Señor, o alejarnos de él. Este texto virtualmente nos dice que apliquemos todas las reglas, especialmente para ver si está en armonía con Dios y con su ley.
GMA 255.3Esta sexta regla enseña que si algún farsante hace un milagro, se verá en él, cuando se lo prueba cuidadosamente, un apartamiento de las sagradas verdades de la palabra de Dios, y un descenso de la norma para apelar a un corazón inclinado a evitar el camino de la abnegación. El Señor permite que surjan estos farsantes, y sus acciones son una prueba para el verdadero hijo de Dios, dándole la oportunidad de pesar cuidadosamente la tendencia o motivo del tal obrador de milagros. Los que se aferran a la palabra de Dios, en lugar de ser cautivados por el falso obrador de milagros, saldrán fortalecidos en Dios como resultado de tal experiencia.
GMA 255.4En estos días malos, cuando muchos pretenden ser “sanadores por fe”, “sanadores divinos”, “sanadores de la Ciencia Cristiana”, etc., sería bueno aplicar muy de cerca las reglas bíblicas; porque se necesitarán reglas divinas y la iluminación del Espíritu Santo, para permitirnos discernir claramente la intención y propósito de algunos de estos “sanadores”, pues su obra es muy sutil; en tanto que por otro lado están los que abiertamente desprecian la ley de Dios y su verdad para este tiempo. En algunos casos estos pretendidos “sanadores” se han enfurecido como hombres llenos de locura por la sola mención de la ley de Dios. Tan ciertamente como el Señor tiene un mensaje que proclama que su ley es santa, es cierto que hay hombres desprovistos del impulso del Espíritu Santo que vituperarán la ley de Dios, y arrojarán de su presencia a quienes siquiera la mencionen.
GMA 256Séptima regla: Sus frutos
GMA 256.1“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis”.24
GMA 256.2Estas palabras de nuestro Salvador reconocen el hecho de que el don de profecía existiría en la época del evangelio. Si no hubiera habido profetas verdaderos conectados con la obra, y cada manifestación profética hubiera provenido de una fuente maligna, ¿no habría dicho él: “Guardaos de los profetas”? El hecho de que él nos dice tan definidamente cómo puede conocerse cada clase, es la mejor evidencia de que en la obra del Consolador, el Espíritu Santo, de mostrarnos las “cosas que habrán de venir” (Juan 16:13), se encontraría el verdadero don de profecía. Esta regla, que en nuestra enumeración la hemos llamado regla siete, es infalible. Cristo no dijo que quizá podrán conocerlos por sus frutos, sino, positivamente, “por sus frutos los conoceréis”.
GMA 256.3Preguntamos: ¿Cuál es el fruto que se verá en la obra de los dones genuinos del Espíritu de Dios? La respuesta se encuentra en la declaración de Pablo con respecto al propósito del Señor en darle dones a la iglesia: “Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres… Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”.25
GMA 256.4Esta regla se aplica al don profético que ha estado conectado con el mensaje del tercer ángel desde su inicio, y ¿cuál es el resultado? Encontramos que la instrucción continua dada por medio de la Sra. White ha estado en la línea de la unidad y la armonía, amonestando a “aconsejarnos juntos”, y a “unirnos”, a estar en unísono con Cristo, asegurando así un verdadero compañerismo y unión los unos con los otros.
GMA 257.1Algunos de los opositores de esta obra han dicho burlonamente: “Si no fuera por las visiones de la Sra. White que ustedes tienen, su causa se habría destrozado hace mucho tiempo”. Se les contesta: “Eso es cierto; porque de esa fuente el Señor ha dado consuelo, advertencias y luz, y así se eliminó la disensión, y la obra ha prosperado”. Así que lo que ellos habían designado como un ataque contra el don, en realidad es un testimonio de que su fruto es el del verdadero don de profecía.
GMA 257.2Durante sesenta años y más, las manifestaciones del espíritu de profecía por medio de la Sra. White, fueron probadas en base a estas siete reglas, y en cada detalle han satisfecho las especificaciones requeridas de una profecía verdadera.
Notes
- Efesios 4:11, 13. ↩
- Joel 2:28, 29. ↩
- 1 Tesalonicenses 5:20, 21. ↩
- Apocalipsis 16:14. ↩
- Isaías 8:16-20. ↩
- Eclesiastés 9:6, 5. ↩
- Testimonios para la iglesia 5, pp. 623-626. ↩
- 1 Juan 4:1-3. ↩
- Efesios 3:17; Colosenses 1:27. ↩
- 1 Juan 4:5. ↩
- Isaías 30:10, 11, NVI. ↩
- Santiago 5:10. ↩
- Jeremías 23:16. ↩
- Versículo 17. ↩
- J. N. Andrews, en la Review de diciembre de 1867. ↩
- Deuteronomio 18:21, 22. ↩
- Lamentaciones 3:37, NVI. ↩
- 1 Samuel 9:6. ↩
- Jeremías 28:9. ↩
- Apocalipsis 16:14. ↩
- Lucas 1:76. ↩
- Lucas 7:26-28. ↩
- Juan 10:41. ↩
- Mateo 7:15-20. ↩
- Efesios 4:8-13. ↩