Adventist Pioneer
Library
aplib.orgBiblioteca
Tabla de contenido
04 / 30
04 / 30

Capítulo 2 – El Plan de Salvación Expuesto

John Norton Loughborough

GMA 24.1“La esperanza que se demora es tormento del corazón; pero árbol de vida es el deseo cumplido”.1 “Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos”.2

GMA 24.2Desde el tiempo en que Adán fue expulsado del jardín del Edén y del árbol de la vida, las palabras dirigidas a Satanás con respecto a la simiente de la mujer –“ésta te herirá en la cabeza”− ha dado esperanza de la derrota final del diablo, la victoria sobre sus astutas maquinaciones, y una restauración al árbol de vida. El Esperado −la Simiente prometida− llegó así a ser el “Deseado de todas las naciones”.

GMA 24.3En la cita de Hageo parece que la venida de este Deseado está conectada con el tiempo cuando el Señor sacudirá tanto los cielos como la tierra. Pablo, al escribir a los hebreos, puso ese zarandeo en el futuro, al decir: “Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. Así que recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia”.3 Este lenguaje sobre el zarandeo, todavía por venir, parece ubicarlo en estrecha conexión con el establecimiento final del reino de Dios, bajo Cristo, la Simiente prometida, “el Deseado de todas las naciones”.

GMA 24.4La restauración que ha de realizarse mediante Cristo puede ser vista claramente en estos últimos días por todos los que tienen la Biblia completa abierta delante de ellos. No era así con los antiguos. La palabra del Señor vino a ellos, “mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá”.4 La revelación que se les hizo del plan de salvación ocurrió según la senda del justo, “como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto”.5 Por lo tanto, llega a ser un asunto de mucho interés delinear brevemente la revelación gradual de tal plan al pueblo antiguo.

GMA 25La demora no fue revelada al principio

GMA 25.1El Señor no les comunicó de inmediato la dilación de lo que esperaban; su corazón se habría enfermado si les revelaba el hecho de que pasarían centenares de años antes de alcanzar la consumación de sus esperanzas en la Simiente prometida. De los hechos registrados inferimos que se les permitió pensar que el primer hijo nacido sería esa Simiente: y que muy pronto, de algún modo, el Edén sería restaurado, y otra vez tendrían acceso al árbol de vida. Cuando nació Caín, Eva exclamó: “Por voluntad de Jehová he adquirido varón”.6 Algunos eruditos hebreos testifican que literalmente, y plenamente traducido el texto dice: “He recibido un hombre, el Señor”. Esto es, Aquí está la Simiente que ha de efectuar esta obra divina de derrotar a Satanás. No hay registro de ninguna expresión similar de parte de Eva cuando nació Abel. Ella naturalmente supuso que el primogénito era el que había de cumplir la promesa. Cómo habrán menguado sus esperanzas, y aún desaparecido, según se iba desarrollando el carácter de Caín, y ella presenciaba su curso malvado que finalmente le llevó a matar a su hermano. Antes que Abel fuera asesinado deben haber recibido alguna luz y conocimiento respecto del sacrificio futuro que se haría a su favor; porque Abel, como se le enseñó divinamente, trajo su cordero como ofrenda, mientras Caín, a quien se le había enseñado lo mismo que a su hermano, trajo una ofrenda de los frutos de la tierra, y esto inspirado por el espíritu de ira y celos. La ofrenda de Abel fue más aceptable que la de Caín, porque fue hecha “por fe”, y de ella escribe Pablo, “y muerto, aún habla por ella”.7

GMA 25¿Es Set la Simiente?

GMA 25.2Después de la muerte de Abel, nació Set, y la esperanza revivió; “porque Dios”, dijo Eva, “me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín”.8 Más tarde, Set fue contado en la línea de descendientes de Adán. (Ver Génesis 5:3.) Caín, el verdadero primogénito, no fue contado en la genealogía. Muy probablemente Eva supuso que Set era ahora la Simiente prometida. Del registro, aparece que después del nacimiento de Set, los hombres comenzaron a llamarse por el nombre del Señor. (Ver Génesis 4:26, en la versión Reina-Valera Antigua.) Tal vez ellos lo hicieron suponiendo que Set sería el gobernante final, el Señor, y derribaría el dominio que Satanás había usurpado.

GMA 26La esperanza centrada en Noé

GMA 26.1En el breve registro de los eventos desde el tiempo de Adán hasta el nacimiento de Noé, se da poco más que la genealogía de la raza. En el nacimiento de Noé (“el justo”) surgió nuevamente la esperanza, y el pueblo dijo: “Este nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que Jehová maldijo”.9 La palabra divina guarda silencio acerca de cómo, o de qué forma, ellos esperaban consuelo; pero abrigaban la esperanza de que la maldición sobre la tierra de alguna manera sería mitigada. El conocimiento de la maldad que existía en los días de Noé, cuando los hombres llenaron el mundo con tanto pecado y violencia que la raza tuvo que ser barrida de la tierra por medio de un diluvio, y solo Noé y su familia escaparían de la destrucción; y el hecho de que él estaría advirtiendo al mundo de la destrucción inminente durante ciento veinte años, no les fueron revelados.

GMA 26Construcción de Babel

GMA 26.2Después del diluvio, la gente recibió instrucción, mediante Noé, de volver a llenar la tierra; pero cuando comenzaron a multiplicarse, rechazaron el plan del Señor de gobernarlos. Nimrod estableció el reino de Babel (más tarde llamado Babilonia, el primero de los gobiernos terrenales).10 Un poco más tarde, la gente comenzó a edificar la torre de Babel, para hacerse un nombre para sí, y para evitar ser dispersados, justo lo contrario de lo que Dios, por medio de Noé, les había enseñado. En lugar de esperar pacientemente que el Señor cumpliera sus propósitos, ellos tomaron el asunto en sus manos, cuando Dios confundió su lenguaje, y así fueron esparcidos.

GMA 26Abrahán sería el heredero del mundo

GMA 26.3Rastreando el breve registro hasta el décimo de los descendientes de Noé, tenemos el llamamiento de Abram, a quien el Señor le dijo: “Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada. Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré”.11 A pesar de esta promesa a Abrahán de que poseería la tierra, el Señor le aseguró que moriría. Pablo dice que él salió “al lugar que había de recibir como herencia”.12 Esta cuestión del cumplimiento de la promesa fue sin duda hecha clara a Abrahán en una visión de Dios, porque él “esperaba la ciudad que tiene fundamento, cuyo arquitecto y constructor es Dios”.13 En Romanos 4:13 se afirma que la promesa era que “sería heredero del mundo”; no en su condición presente, sino más tarde, en conexión con la resurrección de los muertos (ver Romanos 4:17).

GMA 27.1Desde el punto de vista humano, Abrahán no podía ver cómo la simiente prometida podía ser su propia descendencia. Por lo tanto sugirió llamar a Eliezer, su mayordomo, la simiente. El Señor dijo: No así; pero será “un hijo tuyo… el que te heredará”. Entonces el Señor comenzó a revelarle que la obra final de su simiente no había de tener un cumplimiento inmediato. Le dijo a Abrahán: “Tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años… Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez”.14

GMA 27.2La esposa de Abrahán propuso un plan imprudente para apurar el cumplimiento de la promesa; pero después que nació Isaac, un verdadero hijo de Abrahán y Sara, su legítima esposa, el Señor le dijo de Ismael y de su madre Agar: “Echa a esta sierva y a su hijo”.

GMA 27.3En la prueba de la fe de Abrahán al ofrecer a Isaac sobre el altar, él aprendió una lección sobre el tema de la resurrección de los muertos. Se dice de él: “Pensando que Dios es poderoso para levantar [a Isaac] aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir”.15

GMA 27La verdadera Simiente

GMA 27.4Se instruyó una vez a Abrahán que la verdadera Simiente, por medio de la cual todas las naciones serían bendecidas, aunque de su posteridad según la carne, sería en realidad el Cristo de Dios; porque el Señor no le dijo: “Simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo”.16 El apóstol Pablo dijo de esto: “Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abrahán, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones”.17 La promesa a Abrahán fue renovada a Isaac y a su simiente,18 y también a Jacob.

GMA 28.1Como Jacob tenía doce hijos, la pregunta surgiría naturalmente: ¿Por medio de cuál de ellos habría de rastrearse el linaje de la verdadera Simiente? En el testimonio inspirado que Jacob dio acerca de sus hijos, el caso fue resuelto: “No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos”.19 En cumplimiento de esto es bueno notar que a los israelitas, aunque sujetos a diversas naciones, se les permitió tener su Sanedrín. De este modo Judá –la tribu de los judíos así llamada por Judá− tuvo algo de injerencia en su gobierno hasta que en efecto vino Siloh (Cristo).

GMA 28El tiempo oculto

GMA 28.2Los patriarcas estuvieron en posesión de algún conocimiento respecto de la restauración y la Simiente prometida; pero cuándo y cuánto tiempo pasaría hasta que viniera, les estaba oculto. Cuando la posteridad de Jacob se multiplicó en Egipto, y el asirio –faraón (Isaías 52:4) − que “no conoció a José”,20 los oprimió, sus mentes naturalmente recordaron los 400 años (realmente 430) mencionados a Abrahán como el período referente a sus aflicciones y su peregrinación como extranjeros, esperando que su liberación posterior les traería la herencia prometida.

GMA 28.3Cuando nació Moisés, sus padres vieron que era “niño hermoso”.21 Ellos deben haber recibido luz de que él sería, bajo Dios, el libertador de Israel de su cruel esclavitud. Sin duda, este conocimiento fue impartido a Moisés; porque cuando, a la edad de cuarenta años, él decidió plenamente unirse a los oprimidos israelitas, y sufrir aflicción con ellos en lugar de ser llamado hijo de la hija de Faraón y heredero del trono egipcio,22 y cuando comenzó a defender la causa de su pueblo, y en su defensa mató a un egipcio, se maravilló grandemente que ellos no reconocieron su obra; pues “él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya”.23

GMA 29.1Cuando vino el tiempo del Señor para que los israelitas dejaran Egipto, salieron, y en el tiempo predicho y el día preciso (ver Éxodo 12:40, 41). Ellos no pudieron haber considerado a Moisés como su gobernante final y la simiente prometida, porque él era de la tribu de Leví, y ¿no había declarado Jacob en su predicción inspirada que Judá sería su líder hasta que viniera Siloh?

GMA 29“Lo veré, mas no ahora”

GMA 29.2Cuando los israelitas iban camino a Canaán, Balac, el rey de Moab (un descendiente de Lot), llamó a Balaam para maldecir a Israel. El Señor transformó sus maldiciones en bendiciones, por medio de las cuales recibieron luz adicional destinada a disipar la idea de que la liberación final de la usurpación de Satanás sería inmediata a su entrada en Canaán. El informe de la Escritura dice que Balaam, en una visión de Dios, dijo: “Lo veré, mas no ahora; lo miraré, mas no de cerca; saldrá Estrella de Jacob, y se levantará cetro de Israel, y herirá las sienes de Moab, y destruirá a todos los hijos de Set”.24

GMA 29.3Pablo habla de esta múltiple simiente que surgió de Abrahán de este modo: “Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar. Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra”.25

GMA 29.4El corazón de Israel no debía haber desmayado ni desanimado por la predicción de Balaam, de que la consumación de su esperanza sería “no ahora”, “no cercana”, pues Dios, no mucho después de esta profecía, comprometió su propia vida para mostrar que el estado glorioso finalmente ocurriría. Por medio de Moisés, él dijo: “Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda la tierra”26 En los días del profeta Habacuc, 863 años más tarde, se reiteró la misma verdad, pero indicada como un evento todavía futuro: “Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”.27

GMA 30El servicio del santuario era un tipo del verdadero

GMA 30.1Cuando Dios sacó a Israel de Egipto, proclamó en los oídos de todo el campamento su ley de preceptos morales, y les dio una copia de ellos en piedra, grabados por su propio dedo, para que pudieran señalar continuamente hacia ese Salvador futuro que finalmente vendría a sacrificarse por ellos; e hizo que edificaran un santuario en el desierto para que por virtud de esa preciosa sangre sus pecados pudieran ser limpiados. Se le advirtió a Moisés que debía hacer este tabernáculo o santuario, en toda su construcción, exactamente como el modelo que Dios le había mostrado en el monte.28 El servicio de este santuario era una sombra del servicio real de Cristo en el santuario celestial.29 Mientras el propósito de Dios en las ofrendas y sacrificios del santuario era mantener delante de los hombres una sombra de “los bienes venideros”,30 los esfuerzos de Satanás eran conducir a la gente a considerar las ofrendas en sí mismas, en lugar de Cristo y su verdadero servicio, de los cuales esto era solo un ejemplo. De este modo procuró llevarlos a confiar en sus propias obras para la salvación.

GMA 30.2Dios tenía el propósito de ser el gobernante de su pueblo –los israelitas−, pelear sus batallas y someter a las naciones. Él tenía su método de gobernar, como se ve en el siguiente texto: “Y habiendo destruido siete naciones en la tierra de Canaán, les dio en herencia su territorio. Después, como por cuatrocientos cincuenta años, les dio jueces hasta el profeta Samuel”.31

GMA 30Israel pide un rey

GMA 30.3Evidentemente, a los israelitas no les gustaba la manera en que Dios los gobernaba. Sin embargo, era su propósito y su voluntad que ellos fueran un pueblo peculiar, distinto de todos los otros alrededor de ellos. Si hubiesen seguido estrictamente sus instrucciones, las naciones hubieran dicho de ellos: “Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta. Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en cuanto pedimos?”32

GMA 30.4En su insatisfacción pidieron a Samuel que les designara un rey, y el Señor le dijo a Samuel: “A mí me han desechado, para que no reine sobre ellos”.33 Otra vez le dijeron a Samuel, y en forma un poco más imperativa: “Por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones”.34 Con cuidado, Samuel puso delante de ellos la opresión que sufrirían en caso de que tuvieran un rey, pero “el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros; y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras”.35

GMA 31.1Así que tuvieron reyes que los gobernaran durante unos quinientos años, primero, como un reino bajo Saúl, David y Salomón; luego como un reino dividido en dos, Israel y Judá. Unos pocos de sus reyes fueron buenos y justos, pero la mayoría de ellos fueron malvados, y condujeron al pueblo a la idolatría e iniquidades groseras. Así que el pueblo no solo fue como las naciones circundantes al tener un rey, sino que también fue como ellas en maldad, al abandonar al Dios de sus padres y adorar a ídolos y las huestes del cielo.

GMA 31.2El Señor dijo de este gobierno de reyes, por boca del profeta Oseas: “Te perdiste, oh Israel, mas en mí está tu ayuda. ¿Dónde está tu rey, para que te guarde con todas tus ciudades; y sus jueces, de los cuales dijiste: Dame rey y príncipes? Te di rey en mi furor, y te lo quité en mi ira”.36

GMA 31El reino derrotado

GMA 31.3Este gobierno de reyes continuó hasta que los caldeos quemaron Jerusalén, tomaron los vasos del templo, y llevaron cautivo a Judá a Babilonia, donde permanecieron setenta años, como fue predicho contra ellos. A la cesación de este gobierno monárquico, Dios dijo por el profeta Ezequiel al rey Sedequías, su último rey: “Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad, así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto. A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré”.37

GMA 31.4Este gobernante legítimo, la verdadera Simiente, es Cristo. De él escribió el profeta Miqueas: “Y tú, oh torre del rebaño, fortaleza de la hija de Sion, hasta ti vendrá el señorío primero [el dominio sobre la tierra, restaurado en Cristo], el reino de la hija de Jerusalén”.38

GMA 32.1Cuando Israel perdió su cetro, pasó a manos del rey de Babilonia. El reino fue tres veces derribado: Sucesivamente estuvieron bajo el gobierno de Medo-Persia, Grecia y Roma. Durante el reinado del César Augusto, emperador de Roma, nació Cristo, el legítimo heredero del trono de David –la verdadera Simiente de la mujer, de Abrahán y de David−, de la manera predicha.

GMA 32.2Para que el pueblo pudiera conocer que el Gobernante legítimo, la verdadera Simiente, era más que un hombre mortal corriente con un reinado de corta duración, el Señor movió al salmista a escribir: “Yo también le pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra. Para siempre le conservaré mi misericordia, y mi pacto será firme con él. Pondré su descendencia para siempre, y su trono como los días de los cielos”. “Su descendencia será para siempre, y su trono como el sol delante de mí. Como la luna será firme para siempre, y como un testigo fiel en el cielo”.39

GMA 32.3En la profecía de Isaías además leemos de este Gobernante lo siguiente: “Porque un niño nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”.40

GMA 32Traslación de Enoc y de Elías

GMA 32.4Se registran casos de personas en los tiempos antiguos que fueron trasladados al cielo sin gustar la muerte. De Enoc, séptimo desde Adán, se dice que “caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios”.41 “Por fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios”.42

GMA 32.5Además, mientras Elías y Eliseo estaban caminando juntos, “aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino. Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio”.43

GMA 33.1Enoc profetizó de la venida de Cristo como juez de toda la tierra, con estas palabras: “He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él”.44

GMA 33Job enseñó acerca de la venida del Señor

GMA 33.2Job, que se supone que vivió en tiempos de Moisés, tenía algún conocimiento sobre la venida de Cristo y la resurrección, porque dijo: “¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas! ¡Quién diese que se escribiesen en un libro; que con cincel de hierro y con plomo fuesen esculpidas en piedra para siempre! Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro”.45

GMA 33El trono de David es el trono de Jehová

GMA 33.3El trono de David fue llamado el trono del Señor. “Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová en lugar de David su padre”.46 “Con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción”.47 Y además se dijo del reinado futuro de Cristo, que él se sentaría en el trono de David. (Ver Isaías 9:7). Otra vez, “Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido… Pero yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte. Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy”. Otra vez: “Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”.48

GMA 34Los judíos perplejos

GMA 34.1Estos textos dejaron perplejos a los judíos. Aquí había un problema que no podían resolver: si David lo llamó Señor, ¿cómo era entonces su hijo? ¿Cómo podía ser un hijo nacido de la simiente de David, y sin embargo ser Emanuel, Dios con nosotros? El caso es que su propio profeta Isaías declaró: “He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”.49

GMA 34.2Cristo bien sabía la pregunta que silenciaría a los cavilosos fariseos, por eso les preguntó: “¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David. Él les dijo: ¿Pues cómo David en el Espíritu le llama Señor, diciendo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo?”50

GMA 34.3En Salmos 45:6, 7, se alude otra vez a este tema: “Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros”51 Recordando estos pasajes, el pueblo judío debe haber tenido conceptos exaltados del carácter del futuro Gobernante y Restaurador. No podría ser de otro modo.

GMA 34La Simiente de origen divino

GMA 34.4Se dio instrucción detallada respecto de Cristo y su nacimiento, pues Dios, por medio de Miqueas el profeta designó su origen divino, y aun el pueblito donde había de nacer: “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”.52

GMA 34La presencia de Dios se manifestó en la shekina y la nube

GMA 34.5Más tarde en la historia de los israelitas, cuando Salomón concluyó la erección del templo, que él dijo debía ser extraordinariamente magnífico, la shekina de la gloria de Dios se ubicó entre los querubines sobre el propiciatorio. El registro dice que en la dedicación del templo, cuando los sacerdotes salieron del lugar santo, “la nube llenó la casa de Jehová. Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová”.53 La presencia de Dios en su templo era manifiesta a los ojos de la gente en la nube de gloria. Dios había respondido a la oración de Salomón en esta ocasión, y le dijo: “Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio”.54

GMA 35.1El pueblo pecó –cayó en idolatría−, y en consecuencia su ciudad y santuario estuvieron en ruinas durante setenta años. Después de la cautividad, el templo fue reedificado bajo la mano de Zorobabel. Aunque inferior en esplendor al que había construido Salomón, no obstante Dios dijo de él por su profeta: “La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera”.55 Esta casa fue hermoseada por Herodes, y en sus atrios enseñó el Salvador. La primera casa tuvo una nube de gloria que representaba al Señor, pero a la segunda vino el Salvador mismo, el Hacedor de todas las cosas.

GMA 35Glorioso reino del tronco de Isaí

GMA 35.2Para los expectantes, los que esperaban en los días de Isaías, las representaciones por medio de su profecía de cosas gloriosas conectadas con la redención final, deben haber sido una fuente de fortaleza y ánimo. Estas profecías nuevamente delineaban con claridad la línea de la cual el Libertador esperado vendría, como sigue: “Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío”.56

GMA 35Los profetas enseñan la resurrección

GMA 35.3El profeta Isaías también enseñó la doctrina de la resurrección de los muertos, en estas palabras consoladoras: “Y Jehová de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos banquete de manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de gruesos tuétanos y de vinos purificados. Y destruirá en este monte la cubierta con que están cubiertos todos los pueblos, y el velo que envuelve a todas las naciones. Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho. Y se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación”.57

GMA 36El reino en la tierra renovada

GMA 36.1El mismo profeta dice que el reino final se establecerá en una tierra renovada: “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo. Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor. No habrá más allí [desde el tiempo en que sea creada la tierra nueva] niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla [ancianidad prematura]; porque el niño morirá de cien años [en los días en que los hombres vivían novecientos años, los niños podrían tener cien años], y el pecador de cien años será maldito. [Los que mueran en el tiempo en que se establece la tierra nueva serán los que mueren en la “perdición de los hombres impíos” 2 Ped. 3:7.] Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles [del árbol de vida, Septuaginta] serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos”.58

GMA 36.2Ezequiel miró a lo largo del panorama del tiempo hasta la resurrección de los muertos. Por medio de él el Señor dice: “He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel”.59

GMA 36“Sufrió nuestros dolores”

GMA 36.3A Isaías, el profeta evangélico, se le reveló más plenamente las pruebas, sufrimientos y muerte del Salvador en favor de los hombres. Dijo el profeta: “¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó el nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.60

GMA 37.1Tanto el pueblo como el profeta podrían haberse preguntado: ¿Sucederán en mis días estos eventos tan maravillosos? La respuesta hubiera sido: No sucederá esto ahora; el tiempo no ha llegado todavía para la venida del gran Libertador; pero el profeta dice: “Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos”.61

GMA 37Las profecías de Daniel revelan el futuro

GMA 37.2En efecto, fue por medio del profeta Daniel que Dios comenzó a instruir a su pueblo respecto de los reinos consecutivos que surgirían y gobernarían hasta el establecimiento de su reino eterno; y para revelar un período especial, desde un evento que todavía estaba por ocurrir, hasta la verdadera aparición y muerte del Mesías. La interpretación del sueño de Nabucodonosor reveló que los cuatro reinos que habían de gobernar al mundo disminuirían en poder y grandeza en la proporción del valor decreciente del oro, la plata, el bronce y el hierro; y que finalmente el estado quebrado y desunido de los reinos sería comparable a la fragilidad del hierro mezclado con la cenagosa arcilla. Entonces había de venir el reino del cielo que seguiría a la disminución de estos reinos que llegarían a ser como paja de una era de verano, de modo que no se encontraría lugar para ellos, en tanto que el reino de Dios llenaría toda la tierra.

GMA 37.3Entonces, en la visión del capítulo siete, bajo los símbolos de las cuatro grandes bestias, se cubre otra vez el mismo terreno, y se presentan otras características de estos reinos. En el capítulo se delinean la carrera y obra de la potencia denominada “cuerno pequeño” que debía surgir después de la división del cuarto reino en diez partes, venciendo o sometiendo a tres de ellos para establecerse como dirigente espiritual sobre ellos. Este poder papal ha de continuar en el estado dividido y frágil del cuarto reino, hasta 1.260 años. De ese modo se revelaron eventos que alcanzarían hasta el tiempo cuando Cristo reciba el reino de su Padre, y se lo dé a los santos del Altísimo; un reino que finalmente gobernará toda la tierra, y se mantendrá para siempre.

GMA 38Los 2.300 días

GMA 38.1En el octavo capítulo de Daniel, dentro de la visión del carnero, el macho cabrío, y el “cuerno pequeño que creció mucho”, el profeta es llevado otra vez hacia el futuro. En los versículos 13 y 14, su atención se dirige a un período de tiempo −2.300 días− que se extienden hasta el juicio. Un tiempo largo era éste, y así lo entendió el profeta; porque el ángel le informó que la visión sería para muchos días. Hasta entonces no se había dado fecha para el comienzo de los días, y así termina el capítulo diciendo: “estaba espantado a causa de la visión, y no la entendía”.

GMA 38Las setenta semanas hasta el Mesías

GMA 38.2El capítulo noveno habla del ángel que vino a Daniel, en respuesta a su pedido, para darle sabiduría e inteligencia. Le informó de un período de setenta semanas. Sesenta y nueve de estas semanas de años [esto responde al significado de la palabra shevooim, traducida “semanas”] se extenderían hasta el Mesías. El punto desde el cual comienza el período, “la orden para restaurar y edificar a Jerusalén”, todavía no se había dado. Surge la pregunta: ¿Cómo pudo Daniel saber dónde terminarían las sesenta y nueve semanas? En el capítulo doce se considera otra vez la cuestión del tiempo, y a su consulta “¿cuál será el fin de estas cosas?” se le dijo que siguiera su camino, porque las palabras están “cerradas y selladas hasta el tiempo del fin”, cuando “los entendidos comprenderán”.

GMA 38.3Sin duda esta pregunta sobre el tiempo es uno de los casos a los que el apóstol Pablo [sic] alude cuando dice: “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos”.62

GMA 38Destino de los impíos

GMA 38.4Malaquías, el último de los profetas del Antiguo Testamento, deja una emocionante descripción de la destrucción final de los impíos: “Porque he aquí, que viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama. Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis y saltaréis como becerros de la manada. Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos”.63

GMA 39.1Con todos estos datos registrados en el Antiguo Testamento en posesión de los israelitas, que les revelaba tantos detalles del plan de salvación, cuán grande debe haber sido el interés de los estudiantes diligentes de la Palabra al ver y advertir que estaba acercándose el tiempo cuando esta Simiente prometida vendría. Mientras las masas, y aun los que leían las Escrituras en las sinagogas cada sábado, dejaron de comprender la palabra (Hechos 13:27), los estudiosos y devotos, quienes fielmente escudriñaban las Escrituras bajo la conducción del Espíritu, sin duda oraron fervientemente, como lo hizo el apóstol Juan en esta dispensación: “Ven, Señor Jesús, y ven en breve”.

Notes

  1. Proverbios 13:12. ↩
  2. Hageo 2:6, 7. ↩
  3. Hebreos 12:26-28. ↩
  4. Isaías 28:13. ↩
  5. Proverbios 4:18. ↩
  6. Génesis 4:1. ↩
  7. Hebreos 11:4. ↩
  8. Génesis 4:25. ↩
  9. Génesis 5:29. ↩
  10. Génesis 9:1; 10:9, 10. ↩
  11. Génesis 13:15-17. ↩
  12. Hebreos 11:8. ↩
  13. Hebreos 11:10. ↩
  14. Génesis 15:13-15. ↩
  15. Hebreos 11:19. ↩
  16. Gálatas 3:16. ↩
  17. Gálatas 3:8. ↩
  18. Génesis 28:13. ↩
  19. Génesis 49:10. ↩
  20. Éxodo 1:8; Hechos 7:18. ↩
  21. Hebreos 11:23. ↩
  22. Ver Josefo, Antigüedades judaicas, Libro 2, cap. 9, párr. 7; Spiritual Gifts 1, p. 162-164. ↩
  23. Hechos 7:25. ↩
  24. Números 24:17. ↩
  25. Hebreos 11:12, 13. ↩
  26. Números 14:21. ↩
  27. Habacuc 2:14. ↩
  28. Éxodo 25:40; 26:30; 27:8; Hechos 7:44. ↩
  29. Hebreos 8:3-5; 9:8-12. ↩
  30. Hebreos 10:1 ↩
  31. Hechos 13:19, 20. ↩
  32. Deuteronomio 4:6, 7. ↩
  33. 1 Samuel 8:7. ↩
  34. 1 Samuel 8:5. ↩
  35. 1 Samuel 8:19, 20. ↩
  36. Oseas 13:9-11. ↩
  37. Ezequiel 21:25-27. ↩
  38. Miqueas 4:8. ↩
  39. Salmos 89:27, 29, 36, 37. ↩
  40. Isaías 9:6, 7. ↩
  41. Génesis 5:24. ↩
  42. Hebreos 11:5. ↩
  43. 2 Reyes 2:11, 12. ↩
  44. Judas 14, 15. ↩
  45. Job 19:23-27. ↩
  46. 1 Crónicas 29:23 ↩
  47. Hechos 2:30, 31. ↩
  48. [Salmos 2:2, 6, 7] Salmos 110:7. ↩
  49. Isaías 7:14. ↩
  50. Mateo 22:42-45; Salmos 110:1. ↩
  51. Hebreos 1:8, 9. ↩
  52. Miqueas 5:2. ↩
  53. 1 Reyes 8:10, 11. ↩
  54. 2 Crónicas 7:12. ↩
  55. Hageo 2:9. ↩
  56. Isaías 11:1-4. ↩
  57. Isaías 25:6-9. ↩
  58. Isaías 65:17-22. ↩
  59. Ezequiel 37:12. ↩
  60. Isaías 53:1-5. ↩
  61. Isaías 33:17. ↩
  62. 1 Pedro 1:10, 11. ↩
  63. Malaquías 4:1-3. ↩

Nota

Volver